sábado, 28 de febrero de 2015

Chicas Riff

Un pequeño engañapichanga para todos aquellos que llegaron acá buscando colas Reef
¡Cayeron amigos!

Estos son los temas de Riff, aquella gran banda de rock and roll pesado argentino que sentó las bases del hard rock y el heavy por estos lares, en los que tenemos como protagonista principal alguna dama. El nombre de la banda es muy acertado conforme a lo que hacían Pappo y el joven Boff con sus violas a lo que hacía el gran Vitico "eltipoquetocóconlosWho" en bajo y el batero Michel aquel que de francés solo tenía los perfumes. Los temas suelen tener la temática callejera y del mundo cotidiano pero cada tanto se dan un viaje y exploran nuevos mundos.
Como veremos las chicas Riff tienen siempre algo particular. Ya desde los afiches en los tempranos ochenta y los videos oficiales y tapas de discos se buscaba la Rebelión de la sociedad y el destape de las minitas.

Arrancamos con un personaje de carácter mágico, una especie de adaptación de las hadas de la mitología Celta o de la leyenda del Rey Arturo. Pero claro, en Riff puede tomar una nueva significación. La Dama del Lago. Y como suele acostumbrarnos Riff, los estribillos simples y pegadizos marcan a fuego los temas “¡Y yo estoy demente! ¡Y se ríe la gente!”.

Con Susy Cadillac arranca un estilo de chica Riff que suele hacer honores a su apellido sustantivo. En algún momento Pappo pasó por un programa de TV y entre pitadas largas a su cigarro fue dejando algunas de sus maldades marca registrada. En la cara le cantó “Tiene mucho dinero y nada en qué gastar” a la conductora y la Susy lo más contenta.

Acá el original con esa gran tapa del disco Contenidos, un gran acierto artístico

Elena X es de la época en que JAF había entrado a la banda como segunda viola (y Moro en batería)  modificando un poco el estilo clásico que traía Riff. Algunos empezaron a decir que se habían “ablandado”, que ya no eran tan heavys. Lo cierto es que los temas en que JAF prestaba su voz tienen algo que los hace sobresalir, les daba un poco más de vuelo. Quizás por esto justamente Pappo lo hizo volar de la banda. La Elena a la que le canta JAF es una mujer cualquiera a la que dicen “subí a matar, que no te importe cantar bien o mal”.

El porqué de Geisha lo dejó bien explicado (con un entrometido desliz) el propio Pappo en aquel gran show en Obras en el 2001. Lo dejo a él con esa versión en vivo que salió perfecta con ese solo heavy oriental de guitarra del Carpo.

Sube a mi Voiture fue uno de los temas más populares de Riff, tiene un video oficial en el que la mina es la fotografiada en el típico almanaque de taller mecánico (acierto artístico dadas la característica de la banda). En el video Jenny cobra vida para jugar con el Mercedes Benz mientras Pappo arregla su Voiture.

Betty Silicona podría ser alguna de las minitas de la tapa del disco “Zona de nadie” en el que venía ese tema. Su apellido sustantivo también nos habla bastante de lo que ella tiene para dar. Una historia oscura de amor entre conspiraciones en el Roxi, la KGB, y un tipo llamado Boris. El estribillo "simple y pegadizo" nos devuelve la temática Riff.

Probablemente Lily Malone sea la mejor representación de una chica Riff. No voy a agregar nada, ¡escuchen canejo!

La última minita Riff viene también de aquel gran último álbum que sacaron en el 97. El tema se llama Sátiros sueltos y en realidad se le estaría cantando a la madre de la quinceañera Riff de la que nunca sabremos el nombre, tal vez porque no era una sola. ¿Qué particularidad tiene esa minita? La letra lo dirá todo...

La última frase del tema tiene el condimento humorístico típico del Carpo y es solo para entendidos. 
Sátiros sueltos
Animales sueltos
Peyroneles sueltos

A modo de bonus track y gracias a la atenta observación de El Demiurgo de Hurlingham, acá va El Forastero con aquella dueña de Bar que al igual que la de Sátiros Sueltos vendría siendo una actriz de reparto entre las minitas Riff y que mira perderse al forastero que jamás podrá olvidar.


Y con este nos vamos. Ahora si creo que no me olvidé a ninguna. 

domingo, 22 de febrero de 2015

De Condes, Abates y Castillos V

Como ya dije unas cuantas veces la historia de El Conde de Montecristo tiene un poco de cada condimento que interesan en este sitio: traición, venganza, amor, duelo, arrepentimiento, imposturas, fuga, aventura…
De todas las películas basadas en la novela de Dumas que hemos analizado esta que presento hoy es la más fiel ya que están muy bien repartidas las secuencias de la historia como para que la trama tenga un correcto dinamismo y así lograr que se destaquen las partes esenciales en tan solo 100 minutos, cosa que no habían podido lograr en la superproducción de 2002 donde las escenas de aventuras y duelos se llevaron mucho protagonismo. De todas las que vimos a la que más se asemeja es a la de 1975 protagonizada por Richard Chamberlain, aunque la que presentamos hoy vio la luz dos décadas antes.
Con dirección de León Klimovsky y el reparto de Jorge Mistral como Edmundo Dantés, Santiago Gómez Cou como el procurador del rey Villefort, Elina Colomer como la esclava Haydeé y Nelly Meden como Mercedes, este film argentino de 1954 dio mucho que hablar en su momento, y todavía tiene algo que decir, aunque me parece que ¡solamente en este blog!

Arranca por la mitad del libro, cuando Edmundo va a los espectáculos públicos con su “esclava” Haydeé ya presentado como Conde de Montecristo y el vizconde lo desafía a un duelo (“reparación” la llaman). De ahí, mientras escribe su diario se produce un flashback hacia el principio de la historia en la novela y volverá al presente recién sobre el final del film, como para concluir el duelo y cerrar la historia.

La escena que solemos analizar y comparar entre los distintos films, aquella escena paradigmática para quien escribe esto es la del encierro en el Castillo de If.
Viendo la escena sesenta años después llama la atención lo teatralizado de las peleas y lo sobreactuado del acento al estilo comisario de Hijitus del carcelero. Es un acierto que el abate (protagonizado esta vez por Francisco López Silva) se llame Farías, aunque no es ni por asomo el mejor abate Faria. Creo que Richard Harris en la del 2002 le gana por afano y que por estos pagos el que se destacó fue Ulises Dumont en la novela Montecristo que también hemos analizado.

Quizás en lo que fallan es que no dejan ni un hilo de misterio, explican paso a paso como se escapó Edmundo. Todo muy fiel al libro, demasiado fiel y sin utilizar algunos recursos interesantes como la voz en off que se utilizó en la de 1975 y además el maquillaje no es del todo creíble (quizás en el 54 lo era).

Algo a destacar en el reparto de personajes es que no se le dio tanta cavida al personaje de Fernando Mondego (aquel que planea el encierro de Edmundo para poder casarse con su prima Mercedes) protagonizado aquí por Ernesto Bianco y en cambio se le dio mayor importancia a Villefort y a Haydee. La parte amorosa, de celos del primo y de la boda es demasiado exagerada, sobreactuada, aunque recordemos siempre que estamos en 1954.

“No debo haber cambiado tanto” dice Edmundo (convertido ya en Conde) cuando los piratas lo reconocen a pesar de ahora tener bigotitos y no ya barba y pelo largo. Morel (Acotación al margen: así como fue un acierto que Faria sea llamado Farías también lo es que Morrel sea Morel) le hace ver al Conde una foto de Dantés ¡Cómo nadie se da cuenta que es el mismo! Cae en el error típico de la mayoría de las películas sobre esta historia, no pueden representar el paso de veinte años y los ataca el síndrome Superman (nadie se da cuenta que es Clark Kent y lo único diferente es un jopo y unos lentes).
En cambio este detalle fue superado en la versión de la telenovela francesa de 1998, en donde hicieron actuar a los hijos de los actores y así demostrar el paso del tiempo (pero claro, también motivado esto porque el tamaño de Depardieu no “encajaba” en versión adolescente). Además en esa mini serie tuvieron 400 minutos para desarrollar la historia, en cambio acá un cuarto de ese tiempo.
Pero tan solo por unos bigotitos no nos van a convencer… no señor, ¡exigimos una reparación!


sábado, 14 de febrero de 2015

Plagio di Plagio IV (Serú Gyryn)

Para demostrar que acá no le tenemos miedo a nadie. Que no letuvimos miedo a Zeppelin, a Nirvana, ni siquiera a los de Turf que los tenemos mucho más cerca. Tampoco le tendremos miedo a un peso pesado del rock argentino, aquella virtuosa banda que formaron Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro a fines de los setenta y principios de los ochenta y que dejó una marca por su calidad a las futuras bandas de rock argentino.
En 1980 Serú Girán edita el disco Bicicleta, aquel que tenía "Canción de Alicia en el país" de la que ya nos ocupamos en otro sentido. Ese  gran disco cerraba con “Encuentro con el Diablo”. Escuchemos:

 Es un buen tema, la letra es interesante y el ritmo, el ritmo… bueno, suena un tanto parecido a algo que sonó en el sur de EEUU seis años antes, en 1974.
Lynyrd Skynyrd (nombre derivado de Leonard Skinner, un conservador profesor de gimnasia al que sufrieron los miembros de la banda) sentía que mucha gente consideraba todavía al sur de yanquilandia como un sitio barbárico en donde el racismo, la marginación y la pobreza estaban a flor de piel. Con la canción Lynyrd le respondía en forma directa al canadiense Neil Young quien había escrito varios temas denostando al sur (Souther man y Alabama como principal ejemplo) y por eso la titularon “Sweet Home Alabama”, canción que se convirtió rápidamente en himno de la región.

 El tema generó gran controversia, incluso fue considerada racista, al parecer se habían pasado de la raya con el contraataque desproporcionado. Pero sucedió que a Neil le gustó la canción y al final hicieron las paces. Tanto así que luego de la muerte trágica de varios de los Lynyrd en un accidente aéreo, Neil Young intercalaba Sweet Home en las interpretaciones en vivo de Alabama. Y como se decía que al cantante de Lynyrd lo habían sepultado con una casaca de Neil, parece ser que un fanático quiso comprobarlo profanando su tumba (esto último aún no está chequeado por el editor de esta nota, y las rotativas no pueden detenerse).

 No sé si Charly percibió que el afano era demasiado evidente (incluso el punteo de guitarra tiene similitudes) y quiso aplacar las cosas o si fue un simple cover aparte; pero a finales de los noventa hizo lo que podemos llamar homenaje (y no plagio) de “Sweet Home Alabama” al que tituló directamente “Sweet Home Buenos Aires” incluido en su disco Demasiado Ego. Album registrado en vivo en un aquel show controversial en el que Charly pretendía teatralizar los Vuelos de la Muerte. La canción cuenta con arreglos y voz de Javier Calamaro.


Otros temas que han aparecido luego del de Lynyrd y que parecen rendirle homenaje muy cercanos al plagio son “Caña Seca y un membrillo”de los Redondos, “All Summer Long” de Kid Rock, “Werewolves of London” deWarren Zevon, y “Miña Terra Galega” de Siniestro Total.


Ustedes me dirán, ¡qué grande los Skynyrd, qué bien parados quedan después de esto! Yo les diría que escuchen este tema de los Stones de 1968.

Y por qué no este otro que justamente ¡Neil Young! Grabó en 1970.

Aunque el más sorprendente parecido es aquel otro de la banda Them (por donde ya había pasado Van Morrison) titulado "Let My Song Through" de 1971. Y con este nos vamos...