lunes, 25 de enero de 2016

Jaque al Cine IV

Retomo una sección que tenía un tanto abandonada. Se enfrentan dos películas de ajedrez, una partida en busca de Grandes Maestros del género.
Lamentablemente las dos de hoy no llegan a pelear un campeonato mundial, como si lo pueden hacer “El Séptimo sello” que ganó su partida acá, o “La Diagonal del Loco” que hizo lo propio aquí, aunque creo que hoy tenemos a un claro vencedor.



Con el film francés Joueuse (traducido como “La Jugadora de Ajedrez”) del año 2009, me llevé una grata sorpresa. Cuando empezó creí que iba a caer en todos los chlichés y lugares comunes de las películas malas de ajedrez e incluso también en las malas de emancipación femenina, pero sale airosa. Cae en algunas casillas obvias, pero no en todas.
Hélène (Sandrine Bonnaire) es una camarera de un hotel de Córcega, con una familia establecida y una vida rutinaria, y es a la vez señora de limpieza en la casa del gruñón Doctor Kröger (Kevin Kline). Luego de ver una sensual partida de ajedrez en una habitación del hotel, esta visión reveladora la llevará a intentar dejar el papel de mujer reservada y resignada a una vida mediocre y sin sobresaltos, y buscar una salida a través de la pasión que le genera el juego. Descubre un tablero de ajedrez en casa del doctor y le pide que le enseñe a jugar.

Así, de a poco, en forma cancina, la directora Carolina Bottaro (en este, su primer largometraje) nos va metiendo en una historia de placer sensual y elegancia, con un velo erótico en donde la frase emblema es que la Dama es la pieza más fuerte y que el ajedrez no es sólo cosa de hombres.
Está basado en una novela de Bertina Henrichs, y podría reprocharse que las jugadas no son importantes y no son presentadas con profundidad.

Frente al tablero cada uno va a ir modificando su personalidad, el altanero doctor se va a convertir en un apasionado maestro y ella va a ir rompiendo las reglas que le impone la familia y la vida en sociedad en el pequeño pueblo.
Me dirás. típica película donde los malos se convierten en buenos y los zonzos en piolas. Pero el ritmo, cómo está contada la historia es lo que vale.
Quizás lo mejor de la película es la actuación de Sandrine Bonnaire, pasando de un estado a otro en la personalidad de Hélène según la exigencia del libreto. Por momentos será la sometida y timorata esposa de Ange (Francis Renaud), y por otros una mujer capaz de un despertar intelectual que le permite ganar una competencia en un mundo machista. Acompaña en esto también la actuación de Kevin Kline, quien con pocas palabras lleva adelante la modificación rotunda de su personaje.

Los que buscan acción, se pegarán el embole de su vida: grandes silencios, ritmo pausado, suaves diálogos. Pero lo mejor es que gambetea el estereotipo y puedo decir que ha llegado a emocionarme. 



 La película alemana El jugador de ajedrez fue rodada en 1978 por Wolfgang Petersen, quien se destacó por películas de submarinos.
Trata de un experto informático, Thomas Rosemud (Bruno Ganz) que desarrolla un programa de ajedrez para vencer al Campeón Mundial, Igor Koruga (Ljuba Tadic). El problema reside en que en su niñez, los médicos le prohibieron jugar porque le provocaba crisis nerviosas que llegaban a estados esquizofrénicos en donde agredía y lastimaba al rival vencedor.
El duelo entre el campeón mundial y el programa informático es transmitido por TV y, al vencer el humano en apenas 17 jugadas, humilla frente a todos los espectadores no sólo al programa informático, sino a su programador. Tal es la humillación que éste decide volver a jugar y se prepara tanto como para lograr vengarse del Campeón Mundial, en un maratónico torneo. La película así, va cayendo en hechos reales de ajedrecistas famosos, hasta que Thomas consigue su ansiada venganza.
El problema va a ser al momento de decidirse por dar o no revancha al ex Campeón Mundial. Las crisis nerviosas volverán y  su declive mental lo llevará a tener problemas con su familia, su entrenador… y todos los lugares comunes en los que ya han caído otros filmes acerca del pequeño límite entre la genialidad y la locura.

El título original es “Schwarz und weiß wie Tage und Nächte” que vendría a ser algo así como “Negro y blanco como el día y la noche”. Pero algún cráneo decidió que en español no pegaba y fue cruelmente podado.
No fue concebido como un largometraje, sino como un telefilm que fue ganando su terreno desde la pantalla chica hacia la grande. Y como dijeron por algún otro blog, más allá de los principales a los otros actores los conocen en sus casas y quizás en la cervecería.
Es interesante que se haya anticipado en la temática al duelo Kasparov vs Deep Blue que se dio en los noventa. La música es llamativa, hipnótica. Más no pude rescatar.
El director, rodando filmes de ajedrez es un excelente director de películas de submarinos.




Claro vencedor (aunque sin lucirse) el film francés.


Por si les interesa, acá los duelos anteriores: 

sábado, 16 de enero de 2016

El Evangelio según Frodo: Éxodo I

Una vez concluido el Génesis, que dividimos en parte I, parte II, parte III y parte IV pasamos al Éxodo, es decir, la salida hacia la tierra prometida.

1-2 Los hebreos se multiplican en Egipto y por temor a su gran cantidad, éstos los sometieron a la esclavitud y dictaron una ley según la cual todo recién nacido varón hebreo, debía ser muerto. Escena conocida por todos: la madre de Moisés lo tuvo escondido tres meses, pero como no pudo ocultarlo más, lo metió dentro de un canasto de papiro y lo depositó en el río. La hija del Faraón es quien lo salva de las aguas.
Sin lugar a dudas, con el mismo Vox Dei que empezó esto en el Génesis, “Moisés” no puede faltar.

 3-6 Dios se le presenta a Moisés mediante una zarza ardiente (este versículo me llevó a investigar lo que es un hápax, término interesante) y le da consejos para liberar al pueblo. Descreído Moisés, Dios le da el poder de hacer milagros como convertir su bastón en serpiente y la vuelve a convertir en bastón. Así, acompañado por su hermano e intérprete Aarón, Moisés vuelve a Egipto para presentarse ante Faraón y exigir la libertad de su pueblo. Faraón en represalia comienza un maltrato excesivo hacia los hebreos. Moisés entonces se vuelva hacia Dios y le dice “Señor mío, ¿por qué maltratas a tu pueblo? ¿Por qué me has enviado?”
Y Dios le contesta: “Ahora verás lo que voy a hacer”…


 7-11 Dios hace uso de todo su poder y envía un duro castigo a los egipcios, Las Diez Plagas.

Las aguas se convierten en sangre

Lluvia de Ranas

 Nubes de Mosquitos

Enjambres de Moscas

Peste sobre el ganado
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                                                              Úlceras y Sarpullido

Granizo

 Langostas

Tinieblas

Se anuncia la muerte de todos los primogénitos


¿Qué temas hubieran elegido Uds. para cada una de las plagas? (O al menos cuál modificarían)

viernes, 8 de enero de 2016

Imposturas Vengativas III (Claudia de Morville)

Esta historia tiene la particularidad de contener dentro de la impostura madre otras pequeñas imposturas. Recordemos aquellas anteriores acerca de impostores que decían venir de islas lejanas, y aquellos otros que decían ser zares o princesas.
La impostora de hoy llamada Claudia de Morville decía ser la verdadera Juana de Arco, cuando ésta ya había pasado por la hoguera.

Escuchemos a Dolina:
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Esta historia la contó varias veces, y si bien creo que esa noche fue la que mejor salió, en otra Jorge Dorio da una conclusión que la enriquece con ejemplos de otras imposturas históricas y ficticias:
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Buscando más detalles acerca de esta historia no pude encontrar nada en audiovisual.
Sí encontré el libro Los Grandes Suplantadores de la Historia de Albert Hochheimer, que intenté comprar, aún sin éxito (¡cambio libro por pintura! mano a mano) y del que, por haber orejeado en la web supongo que Dolina habrá extraído la charla.

En la novela El Oráculo de Cristal de Judith Merkle Riley hay un personaje de la corte francesa del siglo XV  bajo el nombre de la marquesa de Morville, probablemente inspirada en Claudia, pero no lo puedo asegurar ya que la distancia de un Siglo a otro me hace dudar de ello.

Todo aquel que pueda aportar algún otro dato sobre la falsa Juana de Arco y la verdadera Claudia de Morville, será bienvenido en este vuestro sitio, con una biblioteca tan humilde como esta entrada.

¿Teléfono para Jenofonte?

sábado, 2 de enero de 2016

Las Canciones que cantaba Borges

El título es un engañapichanga. No hablo de Jorge Luis sino de Alberto.

Borges, uno de los personajes que hacía Olmedo en el programa No Toca Botón, irrumpía en la sala de espera cantando desaforado alguna canción de la época, y casi siempre de nuestro rock. Junto a Javier Portales (actuando con su verdadero apellido: Álvarez), hicieron este sketch con un guión de base en dónde ocurrían casi siempre las mismas situaciones, aunque a mi parecer los momentos más interesantes se daban cuando Olmedo rompía esa estructura, sacando a todos de libreto.
Borges y Álvarez
Pequeña estatua en Av. Corrientes y Uruguay (Buenos Aires)
Era uno de los sketch de su programa con más improvisación. En una oportunidad Olmedo llegó a salirse tanto del guión que se desnudó (tapándose con el sillón) frente a la pantalla.
¿Cómo hace uno para diferenciar un sketch de otro en el arranque?
A través de “La canción que canta Borges”, casi siempre fuera de tempo y salivando a la secretaria.

Virus, Soda, Sumo, Charly, Fito. Hoy, a treinta años de distancia, muchos temas ya son clásicos, de las "una que sepamos todos". Acá van, de todos los que cantó, mis preferidos:
(Abre los videos Alberto Borges)

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También hay otro detalle que nos sitúa en la época: canta muchos temas de Violadores, banda que en ese momento, con el apogeo del punkrock en Argentina estaba de moda.
Pero hay un tema punk que resulta extraño que lo haya cantado Borges. Tema de los españoles, Siniestro Total...
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O también temas como este de Pelvis, banda pionera del rockabilly local
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Se que llegó a cantar temas de Orion´s, Divina Gloria (chivo, formaba parte del programa), Patricia Sosa, Fabulosos Cadillacs, y aunque en esa época eran una banda muy under, me gustaría saber si cantó algún tema de los Redondos. Si así fue, hasta ahora no tuve el gusto, y pago con una entrada en su honor a todo aquel que lo descubra.

Lamentablemente Borges  no llegó a conocer las canciones de los noventa ni el auge de otras bandas que también ya son clásicas.
Acá una seguidilla de 17 episodios, con sus 17 canciones, pero si se busca bien hay mucho más.

¿Tiene una goma?