"Boceto de un apunte para un borroso intento de ensayo misceláneo"

sábado, 13 de julio de 2013

Jaque al Cine I

En esta nueva sección nos proponemos encontrar los filmes que han tratado el tema del ajedrez y ver cuáles son verdaderos íconos del deporte y cuáles serán tan sólo películas para pasar un par de horas. La idea es encontrar las que alcanzan el título de Maestro, Gran Maestro y por qué no Campeón Mundial de filmes del juego.

En la partida de hoy encontramos a dos películas de principios de los noventa: Jaque al asesino de 1992 y En busca de Bobby Fischer de 1993. Las analizaremos por separado y luego veremos qué tienen en común o en qué aspecto una aventaja a la otra para saber cuál es la triunfadora de esta jornada.


Jaque al asesino (o Knight Moves) es más un thriller que una película sobre ajedrez. Protagonizada por un apenas expresivo Christopher Lambert (la cara del afiche la mantendrá todo el film y supongo que toda su vida). Fue dirigida por el suizo-alemán Carl Schenkel.
Peter Sanderson (Lambert) es un campeón internacional que por una serie de coincidencias es el principal sospechoso en una serie de asesinatos. Al mismo tiempo que compite en el torneo tiene que ir descifrando los movimientos de ajedrez que guían al asesino para cometer sus crímenes; vía telefónica y en presencia de policías.

Hay apenas un misterio rescatable en la forma en que se mueve el asesino, jugando una partida de ajedrez con sus víctimas. Y creo que lo mejor es que cerca del desenlace el director juega con el público su propia partida “lanzándonos” un jaque y poniéndonos a prueba en la resolución del caso.
Lástima que el final sea tan previsible y absurdo, sin ninguna relación con el juego de ajedrez. Digno de una película de Jackie Chan.


En busca de Bobby Fischer se centra en la vida del ajedrecista Josh Waitzkin, más bien en su niñez. Su familia descubre por casualidad que tiene un don para el ajedrez y buscan incentivarlo contratando a un estricto profesor y haciéndolo participar en cuanto torneo exista. Lo que nos plantea el film ya desde el título es esa búsqueda norteamericana del sustituto de Bobby Fischer. ¿Hace falta presentarlo?... bueno, lo haré brevemente: aquel excéntrico y controvertido Campeón Mundial lleno de supersticiones y caprichos tanto dentro como fuera del tablero. La película va intercalando imágenes reales de Fischer y las relaciona con la vida del protagonista.

La exaltación de lo “estadounidense” recubre la película pero al menos hace una autocrítica de cómo en cada prodigio que aparece creen haber encontrado al “Nuevo Fischer” e intentan inculcarle lo agresivo de su juego dejando de lado el desarrollo propio del niño, enseñándole a ganar a cualquier precio en lugar de desarrollar sus intereses en busca de la felicidad. Entre estas dos posturas se encuentran sus dos maestros, el académico estricto y el que le enseña a jugar en el parque a pura garra y corazonada.
Si bien se centra en el juego de ajedrez la moraleja que nos deja es aplicable a cualquier competición como ya lo hemos visto, por ejemplo, en películas yanquis de boxeo. ¡Córtame la Dama y seguiré!
El reparto está repleto de caras conocidas: Ben Kingsley, Laurence Fishburne, Joe Mantengna, Joan Allen, David Paymer... Su director es Steven Zaillian.
Muy floja la banda sonora, es muy predecible y nos marca infantilmente el ritmo de cuándo y cómo emocionarnos.


En común, ambas tratan la relación de los niños con el ajedrez y los problemas que la obsesión y presión (propia o de familiares) puede causar a su vida. Jaque al asesino abre la partida con un flashback en blanco y negro recreando un juego entre dos menores que marcará su vida futura. A mi juicio la mejor escena de la película...


Lo que ambas películas tienen de malo es que caen en algunos de los preceptos del cine comercial. Si bien recrea cierto suspenso e incertidumbre que podían convertir a Jaque al asesino en un excelente film, se siguen demasiadas situaciones "pochocleras" y convencionalismos y lugares comunes del género policial. Una historia muy desaprovechada. Así mismo En busca… también presenta algunas situaciones propias del cine comercial y creo que el personaje del contrincante niño malo y el vagabundo sabelotodo del parque son demasiado trillados y de resoluciones previsibles. Y contiene escenas terriblemente infantiles, como cuando en medio de la competición encierran a los adultos.

Creo que la ganadora es En busca..., no por destacarse sino por ser la que comete menos errores burdos y además es la que muestra más situaciones con jugadas de ajedrez. La jugada de la partida final, por ejemplo es una demostración de por qué es la ganadora de hoy. Así se definió (aquel que no la vio y le interesa que raje de acá...el primer minuto no hay movimiento, pueden pensar la jugada o poner pausa, y tomarse un tiempo mayor para resolverlo:juegan las amarillas).

Pero tampoco creo que sea una película que pueda competir a nivel internacional y mucho menos que llegue al rango de Maestra.

Así que si piensan ver ambas películas, que sea un sábado a la tarde con un buen balde de pochoclos.  Yo seguiré buscando a “La película de ajedrez” en una próxima partida. Mate.

sábado, 29 de junio de 2013

Arcoiris que suelo escuchar

Generadores de leyendas, portadores de augurios, fenómeno sobrecogedor. La mezcla de rayos de luz con la propagación de ondas de sonido en un momento determinado no nos puede fallar. 



Que mejor banda para arrancar esta selección de temas sobre arcoíris que la mismísima Rainbow. Se forma a partir del alejamiento de Ritchie Blackmore de Deep Purple por discrepancias sobre la orientación musical que se había tomado. Su primer disco (una joya de punta a punta) se llamó Ritchie Blackmore´s Rainbow y ya desde la tapa nos introduce en el nuevo rumbo elegido: un oscuro castillo medieval en la cima de una colina que sobrepasa las nubes hasta alcanzar un arcoíris. Así es como en esta balada, el cuarto tema del disco, nos invitan a “agarrar el arcoíris” para realizar un maravilloso viaje donde se van a lucir Blackmore pero también la cálida voz de Ronnie James Dio. Como dice un viejo amigo ¡Long Live Rock And Roll! \m/



Ya con el arcoíris en nuestro poder nos ponemos un poco psicodélicos con “She is like a Rainbow” del disco Their Satanic Majesties Request de Rolling Stones. Recordemos que este disco conceptual fue la respuesta de los Stones al duro momento que estaban pasando en cuanto a ventas y críticas, y decidieron probar con la psicodelia (los Beatles ya habían revolucionado el mundo con su Sgt. Pepper´s). Lamentablemente el resultado de sus Majestades Satánicas no le llega ni a los talones al de los Fab-Four, pero dejó un puñado de canciones memorables entre las que se encuentra esta balada que incluye un mellotrón y un muy joven John Paul Jones (futuro bajista de una bandita llamada... Led Zeppelin).



 Para seguir con las chicas y los arcoíris tenemos “She talks to Rainbows” de los Ramones del disco ¡Adiós Amigos!, que deja en claro cuál sería el ritmo (mucho más relajado) que seguiría Joey Ramone como solista y que en el final de la banda llegaba con la voz un tanto vencida.


  
Y en esta tricota de temas sobre muchachas llega Swlabr. ¿Qué demonios significa eso? Pues como cualquier hijo de vecino sabe, las siglas de “She Was Like a Bearded Rainbow” algo así como “ella era como un arcoíris barbudo”. Tema interpretado por Cream donde Clapton mantiene un riff de guitarra corrosivo y tajante tan sesentoso y psicodélico como la letra: una mujer que constantemente va y viene de una relación y que, a pesar de que parece perfecta es tan defectuosa como un arcoíris con barba. Psicodelia más una pizca de humor sano es igual a Cream.



 Cambiamos un poco el ritmo y nos disponemos a montar el arcoíris que nace en Jamaica y describe  una parábola de colores acerca de dónde queda nuestro hogar y dónde la Tierra Prometida. Bob Marley llega con esta grabación (cuya base fue luego “Roots, Rock, Reggae”) y que se encontró en la oscuridad durante una década. Si bien no es muy sofisticada, es un fiel registro de la atmósfera que era capaz de crear este muchachito con una caja de ritmos. Un cover del tema nos permite transportar la primera frase a cualquier situación… Aquí y ahora “¡Hey Mr. Newton!” creo que podría funcionar.



Y venimos para estos lares con la banda de El Palomar, nada más y nada menos que Arco Iris (con Santaolalla a la cabeza). Grupo fundacional del rock argento que se destacó por la fusión de ritmos y sus aires folklóricos. El tema elegido es “Quiero llegar”… y la letra bien podría adaptarse a un viaje en arcoíris.



Rainbow es un tema de los Ratones Paranoicos que se encuentra en el disco de inéditos Raros Ratones. Grabaciones de temas viejos que según su productor “sonaban demasiado frescos como para quedar en un oscuro archivo de cintas”. Fantasma o no, va de Rainbow a Juanse...



Nos ponemos un tanto heavy con el clásico de Rata Blanca “Guerrero del Arcoiris”. Un tema de tono ecologista dedicado a los luchadores de Greenpeace, aquellos que (como dice una profecía indígena) cuando el mundo esté agonizando llegarán para salvarlo. El video original lo explica bien...Corre cinta.



 Como si fuera un espectro de luz volvemos a encontrarnos con Ronnie James Dio y su “Rainbow in the Dark”, canción que quizás remite a su etapa en la banda de Blackmore. El cantante no estaba muy conforme luego de la grabación porque consideraba que sonaba a “música pop” pero que por suerte ha sobrevivido (la leyenda cuenta que tomó un cuchillo e intentó destruir la cinta y los otros miembros de la banda lo convencieron de que no lo hiciera).



Y como un arcoíris doble (aquel que es como la figurita difícil de los arcoíris) volvemos a encontrar ya en el fin de este viaje a los eternos Rolling Stones. En su “Blinded by Rainbows” de Voodoo Lounge, Jagger nos hace mil preguntas acerca de nuestra conciencia y nos da tan sólo una respuesta: estamos cegados por arcoíris, arcoíris que sin lugar a dudas se hace vivible en el estribillo.



A modo de bonus track y como cofre de oro al final del recorrido va un instrumental. De la infinidad de versiones del famoso tema del film El Mago de Oz (de 1939) y que inmortalizó a la pequeña Judy Garland, la versión que prefiero es la de Chris Impellitieri, sin letra y con todo el espíritu rockero nos invita a estar sobre el arco de colores.



Dicen que cuando alguien mira un arcoiris, lo que está viendo en realidad es SU propio arcoíris. Ya que ve la luz dispersada por ciertas gotas de lluvia. Otra persona que se encuentre a su lado verá luz dispersada por OTRAS gotas. Además de las sensaciones que percibe cada uno.

Creo que con la música sucede lo mismo. Siempre dependerá del momento, el lugar y de la historia de quien la escucha. Este fue UNO de los espectros de música, este fue UN arcoíris.

domingo, 16 de junio de 2013

Antes de Cadillacs: Xenozoic Tales

La aparición del video juego Cadillacs y Dinosaurios sorprendió a incautos adictos al arcade en 1992. Como resultado de su éxito mundial dio nacimiento a una serie animada de T.V. con el mismo nombre en 1993. Pero lo que muchos de estos incautos adictos no sabían es que la historia de este nacimiento había comenzado unos años antes con un comic creado por Mark Schultz llamado Xenozoic Tales. Algo así como un Antiguo Testamento de esta historia.



En 1986 apareció una primera historieta titulada “Xenozoic!” en la cual ya quedarían definidos los personajes y escenarios: un futuro apocalíptico donde las civilizaciones actuales han desaparecido y los humanos sobrevivientes (escondidos durante medio milenio) viven en pequeñas tribus, con tecnologías del siglo XX y en constante confrontación con animales y plantas de todas las épocas que han evolucionado o revivido sin una razón aparente. En este enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, entre el futuro y el pasado, entre cadillacs y dinosaurios, se dará esta novedosa historia.
Atenti al dato: Jurassic Park, novela esencial de la "dinomanía" se publicó cuatro años más tarde. ¡Punto para nuestro Mark!

Lo sobresaliente del comic es que estas nuevas formas de vida no se perciben como una amenaza (al menos no constante), sino que la historia presenta un tono ecologista y se intenta mostrar a una humanidad integrada al nuevo ecosistema.

Jack Tenrec es un mecánico-chamán de la vieja estirpe que vive en un taller de la Ciudad del Mar (Nueva York) y que intenta proteger el medio ambiente manteniendo a raya a los criminales, políticos malintencionados, científicos locos y cazadores furtivos. Una especie de Bono del siglo XXVI... pero sin gafas.
La llegada de la atractiva embajadora de la ciudad de Wassoon (Washington), Hannah Dundee, propiciará nuevas aventuras, tensiones sexuales, discusiones sobre tecnología y sobre el destino del ser humano. Ella representa el espíritu científico, es una mente mucho más racional que Tenrec y está siempre buscando soluciones en el pasado, representado por la biblioteca prohibida.
Entre los personajes secundarios tenemos a Remfro Rynchus, un pequeño hombrecito estudioso del mundo xenozoico, el ingeniero Mustapha Cairo, la atractiva Dahlgren o Lord llego tarde a esta historia Balclutha.
Creo que los personajes más flojos (y que no aportaron mucho a la historia) son los Grith, ya que generan un contraste demasiado irreal frente a la evolución posible de otras especies terrenales. Parecen importados de otro mundo... como si Alf apareciera en un capítulo de Blanco y Negro.
Además de la descripción de personalidades complejas, Schultz recrea el paisaje como escenario de sus tramas una amalgama de ciudades derruidas, gigantescos espacios abiertos, vegetación hiperdimensionada.


Si bien la historia tiene un hilo conductor, cada uno de las aventuras suele ser autoconclusiva. Aunque por el final del comic comienzan a aparecer los "continuará...", que se mantendrán definitivos ya que Xenozoic Tales nunca llegó a una conclusión. Incluso 20 años después los fanáticos aún depositan esperanzas en que su creador lo retome y se decida a darle una definición a la historia.

En los dibujos de Schultz se percibe la influencia de historietistas clásicos como Al Williamson, Wally Wood, Will Eisner, Alex Raymond, Hal Foster o las pinturas de Frank Frazetta. Lo que le da el toque añejo además es la ausencia cromática que basa su impacto en lo expresivo y los detalles de las imágenes en blanco y negro.

 A lo largo del cómic se puede apreciar una evolución en los gráficos. Pero debido a lo elaborado de sus dibujos (casi con el detallismo de un grabador) Schultz es considerado un artista lento: invirtió cinco años en la elaboración de sus doce primeros episodios y cuatro años más en los últimos dos. Cerca de 300 páginas en nueve años. Quizás este fue el motivo por el cual se canceló la saga justo cuando la técnica de su creador se encontraba en su mejor momento.
En la estructura narrativa también se percibe una evolución. En un principio los guiones están repletos de textos de apoyo necesarios para la comprensión de una historia que exige información complementaria y llegando ya a los últimos números del cómic aparecen más frases cortas, diálogos con doble sentidos y con tendencia a aforismos.
También evoluciona la relación erótica Jack-Hannah, y la figura de nuestra “good girl” (eufemismo para no llamarla buena mina), la embajadora Dundee va a ir mejorando en cada número, con referencias a otras good girls: Sheena, Dale Arden y Phantom Lady entre otras.


Las influencias literarias van de Julio Verne a Arthur Conan Doyle y de Burroughs a Isaac Asimov. En cuanto a lo cinematográfico, Schultz parece ser influenciado por el mundo apocalíptico descripto en Mad Max, por los filmes de Howard Hawks y por las películas clase B sobre dinosaurios.
También se percibe que Schultz se documenta extremadamente bien, como denota la influencia de las pinturas de cuadros prehistóricos de Charles R. Knight, y siguiendo de cerca los últimos descubrimientos paleontólogos. También la meticulosidad en la realización de fauna extinta o el realismo de sus vistosos cadillacs (que nos hace verlos como los dinosaurios del automovilismo), el detalle de las vestimentas, las armas, los edificios y, creo habérselos comentado: las atractivas figuras femeninas.

En definitiva Xenozoic Tales es considerado un cómic alternativo, ya que se mantuvo ajeno a los típicos formatos, a los plazos de entrega y con estéticas diferentes al vanguardismo reinante en la época, convirtiéndose en inclasificable y en una obra de arte de culto.

Hoy en día se fían los 15 tomos ahí... mañana tal vez no
http://buenoscomic.blogspot.com.ar/2012/09/xenozoic-tales-cadillacs-dinosaurios.html

domingo, 19 de mayo de 2013

La Naranja PunkRock

La música y las ideas no saben de fronteras.
Hubo dos bandas punk que a mediados de los ochenta y a once mil kilómetros y medio de distancia se encontraban conectadas por un mismo propósito: describir el rechazo que les causaba vivir en una sociedad opresiva homenajeando a La Naranja Mecánica. Así es como la banda argentina Los Violadores y los alemanes Die Toten Hosen, con sus respectivos "Uno Dos Ultraviolento" y "Hier Kommt Alex" -aquí viene Alex- se encontraban hermanados todavía sin saberlo.


La novela distópica La Naranja Mecánica de Anthony Burgess y la adaptación cinematográfica de Stanley Kubrick, fueron una influencia enorme para las bandas punk rock. Las actitudes abúlicas y violentas de Alexander de Large, el personaje principal; la temática sobre un mundo sin sentido y con un sistema basado en el control y la represión de los individuos, convertía a la historia en algo perfecto para canalizar los problemas y los intereses de los adolescentes punk. De ahí la estética de The Adicts, la tapa de Too Tough to Die de los Ramones (y su Durango 95) y la gran cantidad de temas dedicados en todo el mundo. Y esto va para los que sin saber del film, veían a Piltrafa (cantante de Violadores)  disfrazado sobre el escenario y les causaba la sensación de estar viendo a un triste personaje de Disney de esos que se sabe que en cualquier momento le va a pasar algo malo pero que al final va a safar. 

En estas canciones lo primero que hay que notar es que en las letras algunas palabras no se comprenden, ni siquiera leyéndolas. Esto se debe a que pertenece a la jerga juvenil ficcional creada por Burgess llamada “Nadsat”. Esta jerga toma palabras principalmente del ruso y su diccionario viene en un apéndice del libro y también (por supuesto) anda dando vueltas por la web.
Cuántas veces hemos escuchado el tema de los Violadores y algún amigo o hermano menor reinventan estas palabras tratándolas de acomodarlas a lo que suena más cercano en español dando como resultado que sólo habla de drogas y marcas de bebidas inventadas. Como muestra, tan solo en el primer verso del tema tenemos:
Débochcas = chicas
Scharros = nalgas
Málchicos = muchachos
Drugos = colegas
Incluso los alemanes utilizan una en nadsat en su estribillo: Horrorshow.

En la historia, Alex consume leche adulterada para ejercer junto con sus colegas la Ultraviolencia (violencia sin sentido) y dedicarse a robar y violar sin límites. Hasta que en uno de sus atracos se les va la mano y Alex termina en prisión. Allí experimentarán con el “Tratamiento Ludovico” consistente en un tratamiento psicológico ficticio para intentar corregirlo (de ahí el “nos quieren transformar…”).

Un detalle no casual es que en los dos temas se oyen fragmentos de Beethoven. Pues Alex era un fanático adicto a su música, y la Novena Sinfonía tiene un papel fundamental en el tratamiento de recuperación realizado. El film continuamente remarca el contraste entre los actos vandálicos y la serena música de Ludwing van. El tema de los Hosen se abre justamente con la Novena mientras que el de los Violadores abrirá y cerrará con la “Oda a la Alegría”.

Acá va el de Violadores con todas las escenas Ultraviolentas de la película...


El de los Hosen más bien se centra en Alex...


Ambos temas fueron el principal éxito de estas bandas. Les abrió las fronteras y los convirtió en clásicos del género. Los Die Toten incluyeron su canción en un disco conceptual basado completamente en La Naranja Mecánica y Los Violadores titularon a su disco “¿Y ahora qué pasa, eh?” frase con la que se inicia la novela.

A principios de los 90 se cruzan las paralelas y Los Violadores y los Hosen se conocen. Primero hubo un intercambio de discos a través de un amigo en común, luego hubo participaciones de integrantes en shows, hasta que en octubre de 2003 las dos bandas compartieron escenario, y de las versiones a las reversiones había sólo un paso.
Así es como "Uno dos..." pasa a formar parte de la lista de temas titulares de los Hosen. En un principio Campino (cantante) leía en alemán el tema en castellano dando como resultado algo así como la voz de un agente de Caos del Superagente 86: "¿y ahorra que pasarrá?"




Los Violadores por su parte graban en "Vivo y ruidoso II" el tema alemán "Viva la revolución". Donde revoluyion pasa a ser revoluuución.




Por mi parte creo que desde los bellos nombres que escogieron ya se encontraban hermanados, es que tanto Violadores (que durante la Dictadura Militar fueron Los Voladores) como Los Pantalones Muertos -pues eso significa Die Toten Hosen- han de espantar a cualquier tía abuela puritana sea en Bs. As. City o en Düsseldorf. 


A modo de bis acá va la letra traducida de "Hier Kommt Alex" 

Aquí viene Alex 

En un mundo en donde uno solo vive 
para trabajar diariamente como un robot, 
la gran sensación que da esto 
es que todo termina en una imagen de televisión. 

Cada persona vive como un reloj, 
como un programa de computadora. 
No hay nada contra qué luchar. 

Solo hay unos pocos jóvenes frustrados. 
Cuando el sol asoma por el cielo, 
comienzan el día para drogarse. 
Se congregan en pequeñas pandillas 
y tienen en común que se lanzan a la cacería. 

Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror. 
Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror. 

En la cruzada contra el orden 
y el mundo aparentemente estable, 
ellos celebran la destrucción, violencia y brutalidad. 
Cuando ven sufrir a su primera víctima sienten satisfacción, 
y nada más hay que detenerlos ahora, en su floja misericordia. 

Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror. 
Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror. 

Veinte contra uno hasta que corra sangre, 
con palos o con piedras. 
Algún día estallará tu cabeza, 
la próxima víctima está allí y ahora. 
Cuando su dios pregunte dulcemente: 
¿Por qué nada has hecho? 
Nada has hecho. 

Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror. 
Hey aquí viene Alex. 
Abran el telón para su show del horror.

domingo, 21 de abril de 2013

Pies, Patas y Hazañas


Neon Park (nacido como Martin Muller) fue el ilustrador de casi todas las tapas de Little Feat, gran banda de los setenta que aún hoy sigue girando. Neon creó una gráfica personal y distintiva con la que la banda es reconocida y de la cual, hoy (a 20 años de su fallecimiento) el artista gráfico y la banda tampoco pueden separarse. Recorreremos cronológicamente esta relación de culto.
Para iniciar, hay que aclarar que como bien dijo Alfredo Rosso, Little Feat es un juego de palabras que intenta decir “piecitos”, pero que literalmente significa “pequeñas hazañas”. Gracias a su ilustrador se manifiesta un triple juego de palabras (sólo en español) ya que a Neon le encantaba dibujar “patitas” (chicas-pato).
De pie por favor, que están por ver y escuchar a una gran banda.


Lowell George (cantante, compositor y virtuoso en la guitarra slide) y el bajista Roy Estrada, eran dos ex Mothers of Invention a los que se les unieron el baterista Richard Hayward y el tecladista Bill Payne (como segundo compositor). En sus inicios eran una excelente banda de folk y Rock & Blues del sur de EE.UU, y así es como editan en 1971 su disco homónimo en cuya tapa presentaba la fotografía de un mural de California “Venice in the Snow”, que nada tiene que ver con Neon. Este disco pasa inadvertido para la crítica y las ventas, no obstante lo cual, George comienza a mostrar el surrealismo y el humor distintivo en algunas de sus letras.


Con el segundo disco, Sailin´ Shoes (1972), su sonido y su gráfica fueron avanzando hacia nuevos horizontes. Un poco más rock and rollero, más boogie y no tan crudo que su antecesor, este disco tuvo mejores críticas pero no así las ventas, uno de los motivos por los cuales Roy Estrada dejaría el grupo.

Pero este es el debut de Neon Park con Little Feat. Neon era el artista gráfico conocido principalmente por la tapa del disco Weasels Ripped My Flesh de Frank Zappa -interesante historia con la que quizás nos metamos algún día-. Para su primer trabajo con Little -también es interesante la historia de cómo conoce a George- realiza la ilustración de una tortita en una hamaca a la que se le está volando un zapato, observada por un caracol y atrás vaya uno a saber quién. Es todo un homenaje surrealista al pintor Jean-Honoré Fragonard. He aquí la empatía entre las letras, la música y la gráfica: cuotas de humor, fantasía y gran colorido. Así fueron los setentas.



Dixie Chicken (1973) es su disco más famoso. Pasa de ser un cuarteto (con la salida de Estrada) a ser un sexteto con la incorporación del bajista Kenny Gradney, el guitarrista Paul Barrère (tercer compositor) y el percusionista Sam Clayton. Así incorporaron otros ritmos: mucho funky, más soul, sonidos bien de Nueva Orleans mezclado con las cuotas de humor y los acercamientos mexicanos en las letras; que van a ser la característica definitiva de Little Feat.


La portada de este disco nos muestra a una mujer (basada en la modelo Carmen Dell'Orefice) con su acordeón-fálico sobre un frío fondo de colchón. Al parecer la falta de relación directa se debe a que el disco en un principio iba a llevar el nombre “Esposas y acordeones” y fue modificado a último momento por el nombre de la primera canción para ver si mejoraban las ventas -otra de las historias interesantes a las hoy que le tiramos la gambeta-. Así para Dixie Chicken hubiera convenido alguna de las amigas plumíferas que Neon Park utilizara en otras tapas y no tener que explicar en cada entrevista esta situación.



El nombre que eligen para el siguiente disco, Feats Don´t Fail Me Now (1974) no es casual. Debido a las inesperadas ventas bajas de Dixie y al extraño comportamiento de George ese "no me fallen ahora" resuena más bien como un pedido de la banda y sus seguidores. Es su disco más consistente, con poderosos contrastes y encuentra a la banda en el mejor momento individual de sus integrantes, tanto es así que todos aportan en las composiciones y en vivo se destacan por sus largas improvisaciones donde se reparten equitativamente el tiempo y espacio. Para muestra: el medley de dos canciones de Sailin´Shoes, convertidos en un funky de diez minutos de duración.

La tapa del disco representa un paisaje montañoso en donde un relámpago persigue el auto en que viajan juntos George Washington y Marilyn Monroe. Así también fueron los setentas.


A partir del siguiente disco The Last Record Album (1975), las composiciones empiezan a recaer cada vez más en Payne y Barrère. Aunque George continuaba como líder se encontraba sumido en otros proyectos y con serias adicciones; por lo que la banda tiene un vuelco hacia un estilo más suave, con algunos acercamientos al jazz. Desde el título ya se comienza a palpitar un final, era quizás el final de la mejor etapa.

En esta portada Neon nos regala un pueblo fantasma con un fondo donde la montaña de Hollywood es un postre de gelatina y al frente una liebre con cuernos nos da la bienvenida.


Para Times Loves a Hero (1977) George se encontraba sumergido en un mundo de adicciones y además no estaba muy conforme con el nuevo rumbo de la banda, lo que generó nuevas tensiones en el grupo. Así y todo Barrère y Payne se hacen cargo de casi todo el disco y consiguen un sonido sofisticado y elegante, un buen resumen de los diferentes estilos en que incursionó la banda.

Lo extraño de la tapa de este disco es que Neon diseñó el fondo y la estatua del frente de la ciudad donde solía residir con su mujer en México: San Miguel de Allende. Pero lo que hay entre la estatua y el fondo es la Cattolica di Stilo, una iglesia bizantina italiana. No se si hay que darle muchas vueltas al asunto, porque como ya dije antes, así fueron los setentas.


A pesar de ser una legendaria banda que se destacó por sus actuaciones en el escenario, recién en 1978 editan su primer álbum en vivo llamado Waiting for Columbus (Esperando a Colón). Las presentaciones de Little Feat eran mucho más inspiradas que sus grabaciones, y además realmente se destacó en este discaso Neon Park: ilustró una atractiva y sonriente chica-tomate en una hamaca “paraguaya”, uniendo cosas desconocidas para los colonizadores europeos. 


Para 1979 George se separa de la banda y edita su álbum solista. Luego del lanzamiento sale de gira para su presentación pero muere al parecer de un ataque cardíaco. La banda se une y a los últimos registros de George le agregan temas, editando ese mismo año el póstumo disco, llamado Down on the Farm y cerrando la etapa clásica de Little Feat.

La tapa esta vez es un homenaje a Gil Elvgren pero a través de una de las chicas-pato de Neon Park.


La banda editará gran cantidad de discos, incluso hasta hoy, que continúan de gira. Muy interesantes son los discos de rarezas, como Hoy-Hoy (1982) y Hotcakes & Outcakes (2000) que es una exhaustiva demostración de las diferentes etapas de la banda.
Neon Park realizó sus tapas durante los ochenta hasta su fallecimiento a principios de los noventa.  En el mismísimo Hoy-Hoy le pone los cuernos y le saca un hueso a un perro; en Let it Roll (1988) su zapato se acerca al logo de los Rolling Stones, pero no tanto como para dejar de ser su marca registrada y en Representing the Mambo (1990) se nos viene la noche.


El que hay que destacar en esta relación es el disco doble en vivo, homenaje póstumo de la banda a su ilustrador: Live from Neon Park (1996).

Es una de esas bandas que sacó tantos discos y dió tantos shows en vivo que parece renovarse continuamente y en la que uno siempre va a encontrar algo nuevo. Son esas pequeñas hazañas, esos piecitos, esas sensuales “patitas”, las que llevaron a la banda y a su ilustrador a perdurar en el tiempo. 
Hay mucho material para ver y escuchar dando vueltas por ahí...de pie por favor.

sábado, 30 de marzo de 2013

Los Carnavales Nostálgicos de Fellini

Advertencia: Espacio no recomendable para pochoclos.

Los amantes del buen cine saben que las películas de Federico Fellini desarrollaron una estética propia, que dio lugar al término “Felliniano”. Los personajes fellinianos transitan el mundo real y el imaginario y son criaturas frágiles que están solas, con una existencia insignificante y sólo algún sueño puede salvarlos en una realidad tan cruel y desoladora. La dualidad y ambivalencia fueron marcando sus obras y las distintas lecturas que se pueden hacer de sus films casi siempre dejan una puerta abierta a la interpretación personal del espectador.


Hablaremos hoy de una característica recurrente en sus films: la música presentada como algo natural y onírico. Fanfarrias ambulantes, caravanas espontáneas, música de circo callejera. Recordemos que Nino Rota fue su músico colaborador y al parecer se complementaban muy bien en la elaboración visual-musical, de ahí los buenos resultados. 


Ya en su ópera prima, la agridulce El Jeque Blanco (1951), la desesperación del personaje perdido en la gran ciudad en dos ocasiones es interrumpida por música en forma atropellada y repentina...



I vitelloni (mal traducida como “Los inútiles”,1953) fue bien recibida por estos lares –acá sería algo así como “Los Atorrantes”- tal vez por la empatía con la temática: la ociosidad, el miedo a crecer, el adios a los viejos tiempos por parte de los jóvenes. Todos son seres atrapados en una existencia tediosa y sofocante y la obra se centrará en la elección de vida de las personas. Quedarse o no quedarse, he ahí el dilema.
Casi como un video de Los Auténticos Decadentes, con este film arriba Il Carnevale. Luego de una fiesta, ¿a quién no lo ha perseguido alguna vez una trompeta?





En La Strada (1954) se pinta el mundo de la calle y de los artistas ambulantes tal cual era, acomodándose a esa corriente neorrealista tan típica del cine italiano de la época en donde se mostraban los ambientes y comportamientos de personas humildes como documento de una realidad que estaba ahí y que era muy diferente de lo que el cine hollywoodiense solía mostrar (Cowboys y guerras ganadas). Entre lo ficcional y lo documental aparecerán melancólicas escenas de instrumentos de viento y tristes redoblantes callejeros.





Película melancólica y dramática: timadores que estafan a personas humildes como forma de combatir el Sistema y la moral impuesta. En Il Bidone (“Almas sin conciencia”, 1955) encontramos una pequeña escena típica de Fellini y la música ambulante.





En Las noches de Cabiria (1957) Fellini describe la vida de una prostituta que en lugar de una vida fácil sólo encuentra desengaños amorosos. Su bondad y una cierta ingenuidad la convierten en víctima de sucesivos vividores que se aprovechan de ella. En esta escena (no diremos qué pasó antes y qué pasará inmediatamente) vaga desesperada por un bosque, de noche, donde encuentra un grupo de jóvenes alegres y felices en plena caravana musical.




La dolce vitta (1960): trata de la ambigüedad de vidas en una persona, por un lado la vida superflua, la dolce vita y por otro una vida familiar "normal". La película fue un enorme escándalo con protestas de la jerarquía eclesiástica, de la nobleza italiana. Tiene dos escenas memorables: la de la fontana di Trevi y la escena del falso milagro donde dos niños mienten ante una multitud acerca de una supuesta aparición de la Virgen en las afueras de Roma.
La que seleccionamos es tan sólo un casual trencito rockero.




Las tentaciones del Doctor Antonio -episodio de Boccaccio 70 (1962)-. Trata de un moralista intransigente al que debajo de las ventanas de su habitación le colocan un cartel publicitario gigante en el cual se ve la imagen de una mujer hermosa, que con su sonrisa cautivadora exhorta a tomar más leche. Al mismo tiempo que lucha para que lo quiten, tiene vívidas fantasías sexuales.
Se mezclarán la caravana de festejo de músicos tropicales, la fanfarria militar y el jingle hipnótico de niños cantando que Nino Rota compuso para el film.



De 8 y 1/2 (1963) sólo diremos que cuenta la crisis creativa de un artista, el problema de confrontarse con las expectativas de todos (productores, periodistas, amigos), y también la crisis existencial de un hombre, que se aferra a los recuerdos y a los sueños para soportar el peso de la vida. Una película llena de metáforas, donde lo ficticio y lo real, y el presente y el pasado se entremezclan.
Acá la famosa escena final en que se pone a orquestar la banda. Todo Fellini. Todo Nino Rota. Abstenerse de recordarme a Susana Gimenez por favor.




I Clowns (1971) es el homenaje de gratitud hacia los payasos y feriantes que tanto le han influenciado. Por un lado es un documental de valor histórico y por otro es un film alucinante acerca de la supuesta muerte del circo. Mezcla extraña entre música de carnaval y de funeral.



Roma (1972) Fascinante recorrido por la ciudad de Roma entre el documental y el ensueño mágico de sus imágenes. Fellini aporta su visión particular que, desde el pueblo, se tenía de la capital cuando era niño, la pensión romana, el teatro, los prostíbulos, el bullicio de las calles nocturnas, coches atascados en plena lluvia, focos, bocinazos, gritos y sirenas de policía. Acá la escena del vecindario cenando en plena calle...obviamente con música callejera. ¡Tutti a cena!




Con Amarcord (1973) Fellini recuerda y reinventa su vida en su ciudad natal en la primera mitad de los años treinta. Los protagonistas son su misma ciudad y sus personajes grotescos, recuerdos que se transfiguran en ambos. Como ya el título revela es un amigable y coloquial relato entre viejos amigos con experiencias comunes. Fellini hace un melancólico y divertido retrato de la Italia de entreguerras, controlada por el fascismo y la Iglesia.
El tema compuesto por Rota recorre todo el film. Apto para banda militar, flauta “mágica” y acordeón…




Ensayo de orquesta (1978): Presentado como un falso documental con dosis de caricatura y burla, sobre un ensayo en un viejo oratorio del siglo XIII.
Lo que parece un canto de admiración hacia la música clásica, y hacia la relación de amor entre el músico y su instrumento, y entre los distintos instrumentos entre sí, se transforma en una interesante fábula sobre clases dominantes y sometidas, en este caso entre el director y los músicos, con connotaciones políticas incluidas, sin renunciar en ningún momento al humor.
La música se presenta espontánea a lo largo toda de la película (dura apenas 70 minutos). Seleccionamos una de las escenas surreales.




Y la nave va (1983) también nos embarca en el mundo de la música. Trata de un grupo de personalidades de la alta sociedad europea que lleva las cenizas de una célebre diva de ópera para arrojarlas al mar. Las escenas musicales son numerosas y se dan en forma espontánea. De todas ellas destacamos dos que ponen de manifiesto ese mundo mágico, surreal e insólito de Fellini.




Quedaron afuera algunos films, pero los presentados aquí son los más recomendables a mi gusto. El libro de quejas queda a vuestra disposición.