lunes, 22 de septiembre de 2014

El Silencio de los Héroes

Estaba buscando una buena excusa para chamuyar sobre la mítica banda de Zaragoza. Durante mucho tiempo le di vueltas al asunto, escuché un disco tras otro hasta cansarme, vi los shows en vivo que no había visto y hablé con mis amigos fanáticos para saber los pormenores de los Héroes.
El nombre siempre me llamó la atención, me parece acertado (aunque no mejor que Todos Tus Muertos o Los Auténticos Decadentes). Encaré por ese lado, analicé por qué pudieron elegir ese título, qué sentidos desprende esa denominación y… ¡decidí invertir la ecuación!. Así es como me puse a analizar cuáles son los mejores silencios o pausas en sus canciones. Como decían Simon y el otro, The Sounds of Silence.

“El silencio lo es todo” dice el tema que dio origen al nombre de la banda antes de salir al ruedo y que luego trocó el título de la canción por el de “Héroe de Leyenda”. De esa primera época son más interesantes las pequeñas pausas de Mar Adentro, que permiten estructurar los versos y la música. Anuncian el comienzo del teclado o los punteos de guitarra y claro, por la mitad (exactamente a los 2´05´´) la gran pausa donde el tema pareciera, como Lerner, volver a empezar.

 El clásico Maldito Duende como fue editado en estudio arranca con un acople, pero siempre me gustó más la introducción que le daban en vivo con arpegios y armónica. Me resulta muy lograda la versión concebida en el MTV unplugged, mucho más tranquila, que le permite a Bunbury revolear la armónica antes de arrancar con la canción y al guitarrista Juan Valdivia rascarse a gusto y piacere antes del solo final.

 Flor de Loto se encuentra cruzado por pausas y arranques alternados, utilizando el silencio como pausa reflexiva, dramática.

 Y si hablamos de intención dramática cabe destacar la cuenta regresiva del final de Hechizo, y el silencio que la sucede, que le da mayor sentido a aquello a lo que invita el estribillo.

 La frase “Silencio, he oído una voz” abre el tema No más Lágrimas, frase que recuerda aquella vieja paradoja de “si un árbol cae en el bosque ¿hace ruido?”. Bueno, la  ausencia total de sonido no significa que no haya comunicación, en eso estamos de acuerdo ¿no?...

 También en el Unplugged de MTV, inician los primeros acordes de La Chispa Adecuada y después por consecuencia de un error técnico hacen una pausa. Se soluciona el error y se da comienzo al tema. Ese dramático silencio involuntario también es parte de la etapa más profesional de los Héroes.

 El tema Opio tiene un cambio de ritmo en el 3´50´´. Pareciera que la banda baraja y da de nuevo, otra baraja grosa.

Deshacer el Mundo no es un tema con mucho cambio de ritmo ni muchas pausas, tan sólo en el 2´40´´tiene un arreglo que desencadena en el punteo y que a su vez luego desencadenará en el estribillo final de este tema tremendo, la verdadera razón por la cual no podía quedar afuera. ¡Eso es!

El Live in Germany, video pirata (finalmente editado) de culto para los fanáticos, está repleto de silencios, zapadas y pausas que sirven para que cada músico se destaque con sus solos o aprovechen para entrarle a un trago, abrigarse o secarse la cara (“Olvidado”, “Decadencia” o “Los Placeres de la Pobreza”). Pero entre todos esos videos de pausas en shows prefiero, a modo de muestra, el del disco “El ruido y la Furia” en Madrid 1995, tema Nuestros Nombres.

 Y ahora sí, llegamos al Silencio Héroe. Si tengo que elegir con qué tema quiero que abran un show, que sea con estos acordes. Los que arrancan Entre Dos Tierras, tema que te deja "la boca abierta como Bunbury al cantar". Va primero en estudio y después en vivo.



A veces el silencio o el no decir algo es señal de un fuerte significado, así que (una frase más y me callo): la pausa o el saber callar debe ser una premisa de los Héroes. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

El Viejo, Literatura Ilustrada II (Perramus)

La historieta que engendraron Juan Sasturain en guión y el Viejo Breccia  en ilustración es una obra de culto acerca de la dictadura militar argentina y su posterior conversión en la temprana democracia que fueron desarrollando durante una década. La saga está conformada por 4 tomos bien divididos y con características y climas bien marcados, ya que los dos primeros fueron concebidos bajo el régimen militar y de la temprana recuperación de la Democracia, y el último fue una revisión de la Dictadura casi pisando la década de los noventa.

En lugar de laburar con hechos concretos de la Dictadura, la aventura gira en las sensaciones y pesadillas que ésta engendró y bajo el precepto de que “destino” y “sentido” son anagramas. Una historia llena de homenajes históricos y artísticos, con citas que pueden ir desde Frank Sinatra hasta Juan Manuel de Rosas y desde Palito Ortega hasta Joyce. Habrá jugadas de truco que decidirán destinos y momentos de competencia porno en cualquier lugar de Buenos Aires.
Un tratamiento gráfico en torno a los grises, a las texturas, a las caricaturas expresionistas y al collage que se irán adaptando al guión de acuerdo a las sensaciones y matices. No todas son imágenes cómodas para el lector, tragedia, indiferencia, muerte y miseria van rodeando las páginas.

El primer tomo (“El Piloto del Olvido”) es una presentación del personaje principal, que no es un personaje que se deja definir fácilmente. Aquel que abandona la lucha política y a sus compañeros y que prefiere el Olvido –aquí en forma de prostituta- y con él una nueva identidad que obtendrá de la marca de su gabardina.  Los personajes secundarios no son menores: Canelones, un rústico obrero uruguayo. Enemigo, un solitario y taciturno aviador. Y, la frutilla del postre, un Borges ficticio-real que, todavía vidente, elige la Revolución y que irá creciendo como personaje de Resistencia dentro de esta historia. También este primer tomo es la presentación de la pesadilla y el horror de la Dictadura, bajo la forma de esos milicos y ayudantes del régimen, todos cadavéricos (el Viejo solía llamarle “cara de lata” a los héroes, decía que la cara propia de un héroe debía tener rasgos simples, no tan cargados como los secundarios; y que los malos debían tener “cara de hueso” y “ojos de plomo”).


El segundo tomo es el que más me gustó la primera vez que leí esta obra, quizás por su referencia directa al Adán Buenosayres de Marechal. Los personajes ya afianzados van en busca de “El Alma de la Ciudad” (llamada Santa María) que está desapareciendo, para eso Borges traza una estrella de seis puntas sobre el mapa e irán a cada uno de esos puntos. Historia fantástica pero bien porteña. Esa búsqueda de la esencia argentina que tanto interesaba a Borges, esa búsqueda entre el héroe y el traidor de la Historia.


El tercer tomo “La Isla de Guano” es el más denso, oscuro y polisémico. Arranca con una clara reivindicación de Borges y de su arte (deberían leerla para saber por qué, no lo voy a revelar aquí), demostrando que hay que aceptar a Borges como fue, pero por lo que escribió y no por otra cosa. En este punto los gráficos llegan a su mayor oscuridad y las figuras se ponen más sombrías. Reúne a traidores, payasos caídos en desgracia, lluvias de mierda y muchas muchas contradicciones borgianas entre el real y el ficticio.

Y en el cuarto (“Diente por Diente”) ya se empieza a vislumbrar los blancos tanto en el guión más relajado y en tono de comedia, al estilo literario de Osvaldo Soriano o Fontanarrosa, como en la ilustración, en donde el Viejo suelta mucho más el trazo.
En esta parte se busca reconstruir la perdida sonrisa de Gardel, obteniendo uno por uno sus dientes que se encuentran dispersos en distintos puntos del globo (desde Cuba hasta París o Japón). Así la frase bíblica del título se convierte en una frase literal y porteña. Una sonrisa que iluminará la historia, o mejor dicho, La Historia.

El guión de Sasturain y los dibujos del Viejo Breccia en el proyecto "Perramus” funcionan en forma cohesionada y a cada relectura abren múltiples y nuevas ideas. Así que después de esta reseña es hora de que le pegue una buena releída. Vuelvo enseguida.