sábado, 22 de abril de 2017

Halo de Arrabal

Tal vez los chabones que lo conocieron en vida
manyaron su aureola.
Enmarcado prematuro, la sonrisa maleva, inmortalizada.

Esa idea simple, me obligó a plasmarlo...

Halo de Arrabal
Acrílico sobre tela 90x60 cm.


viernes, 14 de abril de 2017

Libros Marcados (Diario de un Genio)

Pasar por el Parque Rivadavia es siempre una tentación. Los libros susurran "acá estoy gilún, no te vayá". Hice saltar al billete agarrado y así recuperé el Diario de un Genio de Salvador Dalí, un libro que históricamente tuve y que por descuido de mudanza (o por turrito prestidigitador invitado a casa) desapareció de mi biblioteca. Esta vez, lo compré usado, para no quedar fuera del último grito de la moda, del ajuste.

El Diario... es un libro que recopila los pensamientos de Dalí desde 1952 al 64. Un diario llevado tal cual su forma de vida; inconexo, satírico, paranoico, delirante, obnubilado, detallista, genio. En esta re-lectura puse la lupa en el humor irónico del Genio (al que adhiero) por encima de sus historias del grupo surrealista o los detalles técnicos de sus obras, o las locuras de su fórmula paranoico-crítica.

Esto fue impulsado por el anterior (o los anteriores) dueños de este mágico objeto llamado libro de papel, quienes habían dejado su marca "a lo Dalí". Dedicatoria:
"En parte porque nos
En parte porque los genios también tenemos complejo de culpa.
En parte porque te quiero a diario.
En parte por la broma.
Así, tripartito, te dedico este libro".
Firma. VIII 96

No sería nada sorprendente encontrar una dedicatoria de un lector a otro.
Pero he aquí que recibí una gran sorpresa al ir páginas adelante... Es que esta dedicación tan seria, tan pretenciosa, deriva luego en segmentos subrayados o resaltados, y éstos son tan sólo ¡los detalles escatológicos! del Diario que, como sabemos, en Dalí cada tanto hacen su aparición. Me ha causado tanta gracia como sensación de desagrado. Acá van los mejores, pueden votar el que consideren una prosa verdaderamente bien cagada.


1 - Me tomé el surrealismo al pie de la letra, sin despreciar la sangre ni los excrementos de los que sus prosélitos nutrían sus driatibas. [...] Toleraron, hasta cierto punto, mis elementos escatológicos. Pero, en cambio, ciertas otras cosas fueron declaradas "tabú". Reconocía allí las mismas prohibiciones que en el seno de mi familia. Me autorizaban la sangre. Podía añadirle un poco de caca. Me autorizaban a representar sexos, pero no los fantasmas anales. ¡Cualquier clase de ano era observado en modo muy sospechoso! A las lesbianas les gustaba mucho, pero no, en cambio, a los pederastas.

2 - Llegó lo que debía llegar: Dalí, surrealista integral, que abogaba por una total ausencia de constreñimiento estético o moral [...] Yo reclamaba el derecho de hacerle crecer a Lenin nalgas de tres metros [...] Cada uno era libre de transformarse o de permitir que un tercio de su persona se transformara en pederasta, coprófago, virtuoso o ascético en el trance de sus trastornos digestivos o fosfenomáticos. El pervertido poliforme que yo había sido durante el período de mi adolescencia alcanzó un cénit histérico; mis mandíbulas trituraron a Gala, yo me enamoré de los anos podridos, cuanto más trascendentalmente amoniacales mejor. Los olores del cuerpo se convirtieron, por supuesto para mí, en litúrgicos. Los sentimientos humanitarios me velaban la eclosión de hediondeces y de éxtasis anales (sin anos), limpios o secos, lo mismo que los encogimientos viscerales dobles, triples o cuádruples.
El enigma de Guillermo Tell

3 - Como de costumbre, un cuarto de hora después del desayuno, me coloco una flor de jazmín detrás de la oreja y me dirijo al retrete. En cuanto me siento, hago una deposición sin apenas olor. Y eso, a tal extremo, que el papel higiénico perfumado y mi brizna de jazmín dominan por entero el ambiente. Este acontecimiento hubiera podido ser fácilmente pronosticable gracias a los sueños beatíficos y extraordinariamente placenteros de la noche anterior, que, en mi caso, anuncian indefectiblemente defecaciones suaves e inodoras. La deposición de hoy es, de entre todas, la más pura, si es que el empleo de este adjetivo resulta adecuado para el caso. Atribuyo este hecho, sin asomo de duda, a mi ascetismo casi absoluto, y vuelven a mi memoria mis deposiciones en la época de mis excesos madrileños con Lorca y Buñuel, cuando tenía veintiún años. Era una innombrable ignominia pestilente, discontinua, espasmódica, salpicante, convulsiva, infernal, ditirámbica, existencialista, escocedora y sanguinolenta comparada con la de hoy.
El farmacéutico del Ampurdán que no busca absolutamente nada

4 - Tuve una tía que sentía horror por cualquier escatología. El solo pensamiento de que podía dejar escapar un pedo le llenaba los ojos de lágrimas. Ella cifraba toda su honra en el hecho de que nunca en su vida había echado uno.

5 - Esta mañana, defecación excepcional: dos pequeños excrementos en forma de cuerno de rinoceronte. Una deposición tan poco abundante me preocupa. Habría creído que el champán, tan poco habitual en mis costumbres, me habría producido un efecto laxante. Pero, antes de dos horas, debo volver al retrete donde por fin evacúo normalmente. Mis dos cuernos de rinoceronte correspondían, pues, al final de otro proceso. Volveré sobre este asunto de primordial interés.
Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad 

6 - Con motivo de un pedo muy prolongado, en verdad, demasiado prolongado y, seamos sinceros, melodioso, que dejo escapar al despertarme, me acuerdo de Michel de Montaigne. Este autor nos informa que San Agustín fue un célebre petómano que conseguía ejecutar partituras enteras.

7 - Esta mañana, mientras me encontraba en el retrete, me ha asaltado una intuición genial. Por otra parte, mi deposición era a primeras horas increíblemente fluida e inodora. Me preocupa el problema de la longevidad humana [...] Mi intuición me dice que, si se lograra dotar al excremento humano de la fluidez de la miel, la vida del hombre se prolongaría, dado que el excremento (a juicio de Paracelso) es el hilo de la vida, y cada interrupción o pedo, no es otra cosa que un minuto en la vida que se desvanece.
Galatea de las esferas 

jueves, 6 de abril de 2017

Calendario de Chistes Finos III

Ningún prolegómeno hoy, resumirá mejor lo ya mencionado en Calendario de Chistes Finos.
Afianzados en la cultura popular, chistes de Los Simpsons con algunas capas para analizar por detrás de su primera aparente amarilla epidermis (¡salta Bart salta!).

El primer análisis se lo debo a la perspicacia e inquietud de El Matado, amo y dueño de El Fuego de Prometeo. Me disparó a quemarropa: ¿Por qué será que dice "Homero Simpson... de los simpsonitos"? en el capítulo de "¡Reventón!". Investigando en conjunto llegamos a la conclusión de que es un capricho y una tramoya para acomodar lo imposible de traducir en el doblaje, por el amigo Beto Vélez.

No se cómo se habrá doblado en España (alguno de nuestros amigos del otro lado del gran charco nos puede anoticiar), pero en el idioma original se esconde un gran chiste. El cantante de los Smashing dice:
"Billy Corgan, Smashing Pumpkins" 
que se podria traducir como (Billy Corgan, de los Calabazas Aplastadas).
Homero le contesta en el original
"Homer Simpson, smiling politely"
lo que evidenciaría no sólo que no tiene ni la más pálida idea de la existencia de una banda con ese nombre, sino que además lo acepta como un verbo, como una acción (Homero Simpson, sonriendo amablemente).


Otro. Este lo pesqué de Gastón (Gus para los entendidos), que me lanzó el detalle a la pasada.
Bart se alquila un hermano mayor y Homero por venganza, uno menor (aunque no lo tuvieren en rubio). Homero y el hermano mayor de Bart se cruzan en el acuario y comienza la pelea. El chiste o el guiño es muy sutil en este caso. En un segundo, sucede esto:

Los que en la infancia hemos gastado nuestros pequeños ahorros o mucho tiempo en la insistencia en el pedido a los padres, en consolas de videojuegos, recordamos muy bien esta presentación del Street Fighter II.


El último de hoy, una cita de política internacional. En el capítulo "El soso romance de Lisa", ésta se va enamorando de Nelson, y en su introspección analiza y llega a una conclusión bastante extraña: "Es diferente a todos, Nelson es como un acertijo encerrado en un enigma encerrado de un chaleco". Chiste muy sutil acerca de una frase que Winston Churchill pronunció al hablar de Rusia:  "Un acertijo encerrado en un misterio dentro de un enigma". ¡Ja Ja!


Más chistes finos en Calendario II. Cierran este episodio Los Smashing Pumpinks.