"Boceto de un apunte para un borroso intento de ensayo misceláneo"
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martes, 28 de junio de 2022

Rodolfo Walsh lee a Rodolfo Walsh

La semana pasada escuchando el programa que Felipe Pigna lleva en Radio Nacional -y su respectivo podcast (acá)- me encontré a Rodolfo Walsh leyéndose/nos el capítulo central de Operación Masacre, libro que ya tratamos, asunto recurrente en estas páginas.


Días atrás fui al show de Skay Beilinson en el Club Alemán, justo enfrente del lugar de los hechos, y mi monóculo cayó dentro de mi brandy cuando sonó eso de Mucha tropa riendo en las calles / con sus muecas rotas cromadas ya que recordé esta otra vieja entrada: del Museo del Prado a la casaca de Central Ballester. Y me resultó una bonita simetría del destino, en mi andar caramboleante.


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Otros enlaces sobre Los Fusilados:

Historieta 1 / Historieta 2

Cuadro

miércoles, 26 de agosto de 2020

Volviendo, Walsheando

Retomando los pinceles amotinados por la pandemia.

Walsheando
óleo sobre tela
90 x 60 cm


Si quieren saber de dónde viene esta historia:

Los Fusilados de José León Suárez


Para otras curiosidades:

Del Museo del Prado a la casaca de Central Ballester

La Historieta I

La Historieta II

miércoles, 20 de marzo de 2019

La historieta de Operación Masacre (parte 2 y final)


(8)
(9)
(10)
(11)
(12)
(13)
(14)
(15)

Fin

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Caminando cerca de la playa días atrás
me encontré con este hermoso monumento en homenaje a Los Fusilados

Se encuentra en Calle 58 y 2, Mar del Tuyú
Investigaré la obra

domingo, 11 de noviembre de 2018

La historieta de Operación Masacre (parte 1)

"Nadie ha dibujado mejor que Solano [...] estos hombres con nombre y apellido, identidad y clase, que en estas versiones a lápiz. La noche helada y los bigotes militares; el pelo oscuro, las caras de esos muchachos y el camión que ronronea con luz vacilante en el descampado. Solano ha elegido el lápiz para poder –paradójicamente– dibujar lo imborrable"
Juan Sasturain (contratapa Página/12, 02-09-2007) 

Guión de Omar Panosetti (adaptado del libro de Rodolfo Walsh) e ilustraciones de Francisco Solano López. Publicada en la revista Fierro nº 37, en 1987.
De lectura obligatoria para todo el que quiera aprobar la cursada en el FrodoBlog

(pág. 1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)


Continuará...


Esto viene de Los Fusilados de José León Suárez y de esta otra Del Museo del Prado a...

sábado, 27 de agosto de 2016

Del Museo del Prado a la casaca de Central Ballester

Desde el conservado y restaurado lienzo en el Museo del Prado que es visitado por coquetos turistas de todo el mundo hacia la camiseta chivada y embarrada del Torneo de Primera D del fútbol argentino ante apenas decenas de forajidos espectadores, el increíble y largo viaje de esta imagen, ícono de la lucha y la resistencia:

La pintó Francisco de Goya en 1814 para plasmar la lucha y desesperación del pueblo español contra el dominio de los franceses en 1808. Siempre se dijo que Goya pudo ser testigo de los fusilamientos (habitaba una casa que daba al lugar de la matanza) y que pintó aquello que vio.
El tres de mayo de 1808
Inspiró luego otros cuadros famosos como:
El Fusilamiento de Maximiliano, Manet (1867)
Masacre en Corea, Picasso (1951)

En el mundo editorial la imagen reaparece como símbolo de los acontecimientos de 1956 en la tapa de Operación Masacre, aquel excelente libro de Walsh sobre los Fusilados de José León Suárez.

También hay imágenes similares en la película clandestina de 1972 dirigida por Jorge Cedrón y tiene una resignificación en la historieta dibujada por Solano López acerca de Operación Masacre en 1987.

En el plano musical es la tapa del gran disco de los Redondos ¡Bang Bang! Estás Liquidado de 1989. Con la particularidad que le imprime el ilustrador Ricardo Cohen -alias Rocambole alias Mono-, de retratar a través del ícono de Goya la escena de una canción (Fusilados por la Cruz Roja) que, así de irónica es la vida de esta banda, decidieron no incluir en este disco sino en el siguiente. El personaje de la tapa al igual que Goya, extraño testigo de los hechos.
Las canciones de los Redondos son parte de la identidad en los barrios del Conurbano, y con caminar un poco por Villa Hidalgo, Lanzone, Corea o La Cárcova (llamenme antes así les advierto de algunos detalles a tener en cuenta), se observan las pintadas en las paredes con referencias y homenajes a la banda platense en conjunto con las del equipo del barrio, el Club Social y Deportivo Central Ballester.
Tapa del disco ¡Bang Bang! Estás liquidado, Los Redondos (1989)

Central Ballester, club de fútbol fundado en 1974 como descendencia de Central Argentino, tuvo su estadio en Villa La Cárcova de José León Suárez en los ochentas.
El amigo Daniel, dueño de Expedición Música, vivió por allí en su juventud y puede darnos cuenta cómo era el barrio unos años antes. El amigo Moris lo hizo en una hermosa canción.
Yo me aventuraba, ya a principios de los noventas, las cuadras que separaban la casa de mis viejos y entraba a jugar ahí y de paso ver los partidos. Ahí donde hoy ni los muchachos del google street se atreven (¡un saludo respetuoso para ellos!). Y viví la metamorfosis. ¿Qué pasó?
Algo insólito: en el 96 el club logró el ascenso a la categoría "C" y al mismo tiempo, por no cumplir con los requisitos para dicha categoría, y por manejos turbios de los dirigentes, perdieron la propiedad: para ser más precisos, poéticos y sinceros... ¡Las casas se tragaron el estadio!.

Vista satelital año 2000
Vista Satelital año 2016

Hoy Central es club nómade y está intentando construir una nueva casa en José León Suárez. Existe toda una historia acerca de los colores del club, su relación con el ferrocarril y también con Rosario Central, pero necesitaría una entrada aparte para poder explayarme.

Este año los agentes de prensa del club, en especial el diseñador gráfico Ezequiel Rodríguez, tuvieron una gran idea: homenajear a los fusilados de José León Suárez, los del 56 y los pibes de "La Masacre de La Cárcova" del 2011 (aquellos reprimidos con balas de plomo por la policía luego del descarrilamiento de un tren) con un nuevo diseño de camiseta.

La idea de generar identidad y pertenencia del club "Canalla" para con la localidad a través de estos hechos históricos resultan un acierto rotundo.
Felicitaciones de mi parte por esta idea.
Eso sí, parece que la casaca es muy similar al del clásico rival, Acassuso... pequeño reclamo que no se le pasó por alto a los hinchas de Central. De todas maneras, yo ya tengo la mía.

Así, el aragonés Goya revive en el Ascenso del fóbal argento.

martes, 8 de diciembre de 2015

Los Fusilados de José León Suárez

Bajo ese título se conoce a las víctimas de una masacre ocurrida el 9 de junio de 1956 en el barrio en que me crié y que viví casi treinta años. La historia fue investigada, escrita y denunciada por Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre, que considero el más importante en la historia de la literatura periodística argentina. Suele compararse el estilo y la investigación de este libro con “A Sangre Fría” de Truman Capote, con una diferencia: Walsh lo realizó nueve años antes. Recomiendo profundamente su lectura.

Recordarán ustedes la entrada musical sobre José León Suárezen donde Moris nos pintaba cómo era el barrio en 1973 y del que puede dar fe Daniel, amigo de la casa, que así lo era. Bueno, gracias a este libro uno puede obtener la noción de lo que era en 1956, ya que al relatar los hechos va haciendo una descripción perfecta de cada lugar, de las calles que he caminado mil veces.

El libro se divide en tres partes, y cuenta con un prólogo donde Walsh cuenta cómo se enteró de estos hechos (alguien se le presentó como “un fusilado que vive”).
En la primera parte da una descripción de cada una de las personas que esa noche serían fusiladas, y una crónica de cómo fue que cada uno llegó a ese lugar (en realidad a reunirse antes en una casa del barrio de Florida) y el por qué  de cada uno. Algunos con fines políticos (un contra-golpe militar de inspiración peronista contra los militares de facto), otros para escuchar una pelea de boxeo por radio, y otros por casualidad o tan sólo para jugar a las barajas o al dominó.
En la segunda parte, la que más me interesa hoy, se relatan los hechos desde que las personas son detenidas en la casa de Florida, trasladados hasta una comisaría de San Martín, y luego fusilados en José León Suárez; y lo más interesante, cómo algunos logran sobrevivir, escapar y luego contar la historia.
La tercera parte es el cierre de la investigación de Walsh, con los juicios, confesiones, expedientes y las evidencias.

La mejor investigación que existe en internet es la web Proyecto Walsh, una investigación de Álvaro Liuzzi y Vanina Berghella. Ahí se encuentra toda la información digital necesaria para comprender mejor la investigación de Rodolfo. La idea de los creadores fue plantearse ¿Qué hubiese sucedido si al momento de realizar la investigación de los fusilamientos, Rodolfo hubiese tenido a su alcance las herramientas digitales de publicación que tenemos hoy los periodistas?
Lo interesante es ver cómo mientras Walsh investigaba y se adentraba en la historia se iba enterando de que existían cada vez más sobrevivientes, algunos presos (recapturados por los militares), otros exiliados, y otros tan sólo escondidos como Juan Carlos Livraga, aquel con quien arranca la investigación, “el fusilado que vive”. Igual de interesante es ver cómo va desenredando el ovillo para llegar a la conclusión de que los detenidos habían sido capturados en forma ilegal y fusilados por capricho militar, con la excusa de un falso intento de fuga.

Le doy un tiempo a quién le interese para que lea el libro, ya que luego me meteré con los pormenores de la historia, y ahí ya no habrá excusas si cuento algo revelador. Hoy tan solo hablaremos de el lugar de los hechos.
Hace un tiempo (y después de leer el libro) mi amigo El Matado me pidió que lo lleve de excursión por el barrio. Antes pasamos por la casa de Florida, luego hicimos el recorrido de los detenidos hasta el lugar de los fusilamientos y por último los lugares por dónde se fugaron.
Acá las fotos, del año 2012.

Monumento a los Fusilados
Placa de 2012
Mural en la actual Sociedad Alemana de Villa Ballester
Los últimos cinco, los fusilados en JLS



Se puede recorrer el lugar del fusilamiento tal cual está hoy, en donde se ha levantado un natatorio municipal o la Estación de trenes de José León Suárez, por dónde escaparon algunos.

Para ver cómo era el basural en 1968, existe una filmación de Pino Solanas junto a Troxler (uno de los sobrevivientes, luego muerto por la triple A en 1974) para la película La hora de los hornos. Es un poco raro ver cómo era en ese entonces el cruce de la Avenida Márquez y la 9 de Julio... un basural.


Para los que les interese, hay una película, se encuentran fragmentos del libro relatados por el propio Rodolfo Walsh, muchos documentales, y hasta una historieta acerca de Operación Masacre. En algún momento los traeré por estas páginas.
El próximo 9 de junio de 2016 se cumplirán sesenta años de estos hechos. 
No nos olvidemos de nosotros, recordémonos.

sábado, 31 de enero de 2015

Moris y el Himno a José León Suárez

“Yo hablaba de José León Suárez con conocimiento de causa. Andaba por ahí.
Iba mucho porque vendía productos químicos,
con una mano manejaba y con la otra escribía apuntes en un cuaderno”.
Moris


Sin querer Moris escribió el Himno al barrio de José León Suárez.
Ciudad de Guitarras Callejeras editado en 1973 es un discaso que está repleto de situaciones suburbanas, se habla de Campana, Luján, el Dock Sud, de bares, trenes y mendigos. Entre todos los temas hay uno que llama la atención por su larga duración y que describe a la perfección al barrio que me vio nacer, crecer y patear botellas de plástico (durante varios años).
El tema se llama “Muchacho del Taller y la Oficina” y es una especie de suite de casi nueve minutos que se puede dividir en tres partes.


Uno. Al principio Moris describe la vida en oscuros talleres y oficinas de manera desordenada, y pareciera un tanto apurado casi como recitando de improvisado. Por momentos le advierte al “muchacho” situaciones de hastío que no tienen remedio y para relajar le dejará frases cargadas de sorna.

¡Eh! Muchacho del taller y la oficina, esta canción, esta canción es para ti.
Está llegando ahora, en el éter de la radio, brilla afuera el sol de la ciudad. 
Aunque muchos te usan, muchos te escupen, muchos te usarán.
Encerrado entre máquinas de hierro, arrojado ahora en tu cárcel de hollín.
Y tu ídolo recostado en la pileta, te regala la alegría de vivir.
Aunque muchos te usan, muchos te escupen, muchos te usarán, uuaah
¡Eh! Muchacho del taller y la oficina, toma tu café y la obra social.
Escucha la canción de la libertad, ahora que tu jefe te está por llamar.
Ve a mirarte al espejo, ver tu cara de viejo tan orgullosa, asustada de nada
Estoy creando ahora la puerta de la fábrica. Estoy viviendo tu vida y la mía.
Donde está el albañil sonriente, donde está la mujer esperando
Dónde está el río podrido, el girasol solitario, dónde está la brutalidad


Dos. Totalmente contestataria. Como si fuera un Blas Parera (y su respectivo López y Planes) a ritmo de fanfarria pondrá de manifiesto entre sátira y cruda realidad la situación que se vivía. Agrego entre paréntesis una frase que los milicos prohibieron en los 70 y que dicen que se recuperó en una de las últimas remasterizaciones que se hizo. Yo no lo pude encontrar pero en vivo Moris suele cantar la frase.

En el asfalto de enero, comprando churros de acero,
estoy viendo como las luces se apagan y nos aplasta la guerra
(Estoy viendo campos de concentración forzada,
muchachos de veinte años sirviendo la casta armada).
Estoy pensando en salvarme para volver a enterrarme.
Pensando en salvarme para volver a enterrarme…


Tres. Sobre el final se va a ir poniendo cada vez más folk, ya más relajado por haber cantado las verdades, pareciera que nuestro cronista se dedicara tan solo a andar. Andar por el arrabal, narrar lo que pasa y zapar. Incluso cambia la entonación con la que se dirige al “muchacho”. Para sorpresa de uno de los amigos de esta casa (supongo que será una sorpresa) primero se hará mención a su barrio para luego llegar a JLS.

¡Eh! Muchacho, estoy en la calle cantando,
¿no me ves que estoy ahora cantando?
está como lloviznando en Hurlingham, oh, Hurlingham, oh.
Muchacho, ¿no me ves en la calle cantando?
ando parando y mirando,
ando subiendo a los trenes,
que tienen que llevarme muy pronto hasta Luján.
¡Eh! Muchacho, estoy en la calle cantando,
no me ves que estoy ahora cantando, ahora, ahora mismo cantando,
 pateando botellas de plástico, aspirando humo de camiones y chimeneas.
Estoy en José León Suárez, hay volcadores y camiones Petinari.
Mujeres rojas salen de los bares,
 ferrocarriles transportando pueblos con calor.
Estoy en José León Suárez, hay volcadores y camiones Petinari,
ferrocarriles transportando pueblos con calor…



Todo aquel que quiera revivir lo que vio Moris a principio de los setenta que vaya hoy a Suárez (si, allá a donde termina uno de los ramales del Mitre) y se dará cuenta que el tiempo pasa, las cosas cambian, pero otras esenciales siguen tal cual las describía un muchacho cuarenta años atrás. Decime si al escuchar este tema no te imaginas a Moris parando y haciendo la fila en Pancho Susy.