martes, 12 de febrero de 2013

De Condes, Abates y Castillos II

Hoy es el turno de la miniserie francesa Le Comte de Monte Cristo, dirigida por Jasée Dayan en 1998. Así como ya lo habíamos hecho con La venganza del conde de Montecristo, del 2002,dirigida por Kevin Reynolds, analizaremos principalmente la escena más cinematográfica y crucial de la historia: la del Castillo de If, comparándola con la novela de Dumas (padre) y con la película del 2002.

Si bien es una mini-serie tiene la longitud perfecta como para poder desarrollar esta historia tan larga y compleja (son 4 episodios de 100 minutos cada uno) y sin embargo es en la distribución de la historia donde se presenta el gran desacierto. Es que se apresuraron a contar las mejores escenas: los afectos de Dantés, la conspiración, los largos años de prisión y sufrimiento, su relación con el abate Faria, la idea de venganza, el tesoro y la fuga…todo eso, se da en los primeros 45 minutos y por lo general a través de flashbacks, de sus recuerdos. Entonces luego ¿qué hacer luego con las 6 horas restantes de duración?...
El abate casi que no fue utilizado, es aquí un personaje tangencial. Lejos queda de la grandiosa actuación de Harris en el film del 2002.
Si bien esta versión presenta muchos cambios en la trama, en el final de la historia y la sorpresiva supresión o instauración de personajes; es más fiel que la del 2002 en algunos aspectos. La fuga de la cárcel se muestra en forma apresurada pero se ve tal cual está descrita en la novela (suspenso de por medio).


El gran acierto de esta miniserie (y que supera ampliamente a lo que ocurría en el film de Reynolds) es que la versión joven de los protagonistas de la historia, es interpretada por los mismos hijos de los artistas que interpretan la versión mayor de los mismos personajes: Guillaume Depardieu, que interpreta a Edmond Dantés joven, es el hijo de Gérard Depardieu, Naike Rivelli, que da vida a Mercedes veinte años atrás, es la hija de Ornella Muti y Julien Rochefort es hijo de Jean Rochefort, que interpreta a Fernand Mondego. Lo que genera la sensación de realismo en el paso de los años.





Fue rodada en múltiples locaciones, que incluyen Malta, Marsella, Nápoles y París. Y están muy bien cuidados los vestuarios.
La cuota humorística se da con la apariencia y digamos el “tamaño” de Depardieu. Su cuerpo y su rostro no se ajustan a la descripción del personaje, ya que se supone que pasa 18 años de prisión muriendo por falta de comida (ni hablar de su barba que se mantiene mágicamente lampiña durante los largos años en la sombra). Más adelante lo veremos intentando disfrazar su particular ñata para simular ser otro personaje, error parecido en el que incurrieron en el 2002 con Caviezel (Dantés) combinando diferentes estilos de barbas sin modificar su aspecto.

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