domingo, 1 de septiembre de 2013

El Gran Capítulo LV de Moby Dick

Navegando las agitadas páginas de Moby Dick, me topé con un capítulo bastante especial. El autor critica los dibujos y cuadros realizados sobre ballenas hasta ese entonces (1851) por considerarlos alejados de la verdadera forma de este animal. ¡Y vaya que lo están!

Herman Melville basándose en la propia experiencia y en los relatos de marinos más que en un rigorismo científico (por ejemplo, lo clasifica como pez) hace una descripción casi mitológica de Su Ballena, escribe la leyenda literaria de La Ballena.
Es que la narración de la historia principal -la venganza de un capitán contra un cachalote blanco- se ve interrumpida a cada rato por tratados de cetología, técnicas de descuartizamiento, digresiones documentales, y demás teorías que van contrapunteando la novela. Reduciendo esta última aproximadamente al 30% del libro; todo aquel que emprenda esta aventura tendrá que tener mucha paciencia, o simplemente disfrutar de las islas en las que se hace escala.
Esto genera que se den numerosos tipos de lecturas. Es un  libro lleno de alegorías y representaciones simbólicas donde se da una perfecta distribución de acción, drama, humor, de personajes que van evolucionando a veces de manera inesperada y donde hasta la última página nos mantendrá en vilo.


A modo de muestra acá va una de las digresiones, el capítulo 55, apenas modificado y en el que voy a ir intercalando las imágenes correspondientes:



De los cuadros monstruosos de ballenas

De forma inmediata y tan bien como me sea posible representaré para ustedes, sin lienzo, algo semejante a la verdadera forma de la ballena, tal como aparece en la actualidad a los ojos de los balleneros, cuando la ballena, en su total y absoluta corporeidad, aparece amarrada a lo largo del buque ballenero, de tal suerte que puede fácilmente incluso andar sobre ella. Puede ser interesante, por ello, poner de relieve esos curiosos retratos que se han hecho hasta hoy de la ballena, y son ofrecidos a la credulidad del hombre de tierra. Ha llegado la hora de desengañar a la gente en este aspecto, demostrando que esas representaciones de la ballena son erróneas […]
El más antiguo retrato existente se encuentra en la famosa gruta-pagoda de Elefanta, en la India.
 La ballena a que nos referimos se halla en un aislado segmento de pared, y representa la encarnación de Visnú en forma de leviatán, conocida entre los eruditos con el nombre de Matse Avatar. 
Si bien esta escultura está compuesta mitad de hombre, mitad de ballena, de manera que tan sólo incluye la cola de esta última, sin embargo, esta pequeña parte del animal es ya totalmente errónea, y más se asemeja a la inquieta cola de la culebra de Ceilán que a la amplia palma, verdaderamente majestuosa, de la ballena.

 


Mas trasladaos ahora a las viejas galerías, y observad un retrato de este pez hecho por un gran pintor cristiano […] La pintura de Guido, en que aparece Perseo rescatando a Andrómeda del monstruo marino o ballena. ¿Dónde obtuvo el modelo de tan extraña criatura como aquélla?



No fue más afortunado Hogarth al pintar idéntica escena en su propio cuadro El descenso de Perseo […]



 Después tenemos las simbólicas ballenas del viejo escocés Sibbald, y la ballena de Jonás, como aparecen en las impresiones de las viejas biblias […] se trata en efecto de una criatura sumamente pintoresca, aunque fabulosa, imitada de figuras de vasos antiguos […]




En las viñetas y otros adornos de libros antiguos os encontraréis en ocasiones con esbozos muy curiosos de ballenas, en que toda suerte de surtidores, chorros fríos y calientes, surgen burbujeantes de sus inextinguibles cerebros.



Pero dejando de lado estos intentos de no profesionales, echemos una ojeada a todas esas pinturas de leviatanes reputadas como sobrias y científicas representaciones, por aquellos que conocen la materia. En la colección de viajes del viejo Harris hay algunas láminas de ballenas extraídas de un libro holandés de viajes, publicado en 1671 […] En una de esas láminas las ballenas, semejantes a balsas de niebla, son representadas echadas entre islas de hielo, mientras osos blancos recorren sus vivientes lomos. En otra lámina se comete el descomunal desatino de representar a las ballenas con colas perpendiculares.



Después hay un libro escrito por un cierto capitán Colnett […] En este libro hay un esbozo que pretende ser el retrato de una ballena espermática, dibujada a escala de un ejemplar muerto en la costa de México en 1793, y subida a cubierta. […] Para no mencionar más que un detalle mínimo, diré que la ballena tiene un ojo que, aplicado con arreglo a escala adjunta, a una ballena adulta normal, haría que el ojo de esa ballena pareciera un tragaluz de unos cinco pies de largo. ¡Ah, mi simpático capitán! ¿por qué no nos ofreció el espectáculo de Jonás mirando al exterior a través de ese ojo prodigioso?



Ni las más concienzudas compilaciones de Historia natural se ven libres de estos detestables errores. Echad un vistazo a esa obra de Goldsmith. En la edición de 1807 hay láminas de supuestas “ballenas” y “narvales” No deseo parecer inelegante, pero esa repulsiva ballena tiene todo el aspecto de una marrana que hubiera sido amputada […]

 


Después aún en 1825, Bernardo Germain un gran naturalista, publicó un libro científico y sistemático sobre ballenas, en el cual aparecen diferentes retratos […]




Pero el lugar más destacado en todo este resonante negocio corresponde al científico Frederick Cuvier, hermano del famoso barón. En 1836 publicó una Historia natural de las ballenas, en la cual ofrece una pintura de lo que él llama una ballena espermática. Antes de enseñar ese cuadro a un nantuckés creo que harías mejor preparaos de antemano la retirada de Nantucket. En una palabra, no es una ballena espermática sino una calabaza. Es cierto que este científico no tuvo jamás el beneficio de un viaje de pesca de ballenas –lo que pocos hombres alcanzan, en realidad-, mas ¿quién podría decir de qué modelo sacó ese cuadro? Quizás lo sacó de un dibujo chino, y qué imaginativos son éstos, lápiz en mano, lo sabemos a través de muchas copas, cacharros y objetos de arte que llegan hasta nosotros.



En cuanto a los pintores de ballenas que exponen sus cuadros en las tiendas de los traficantes de cuadros ¿qué podríamos decir? Generalmente se tratan de ballenas a lo Ricardo III, con jorobas de dromedario, y muy feroces, pues se desayunan con tartas de marineros, es decir lanchas balleneras llenas de tripulantes, mientras pasean sus deformidades por mares de sangre y pintura azul.
Pero estos múltiples errores al representar la ballena no son muy sorprendentes. ¡Considerad! La mayor parte de estos dibujos o pinturas están sacados del momento en que la ballena, muerta, reposa en la playa. ¿Cómo podrían representar al noble animal en la eclosión de toda su magnífica vitalidad? El leviatán viviente, mientras flota, no ha posado nunca enteramente para retratistas […]



Puede imaginarse que a base de los desnudos esqueletos de las ballenas llevadas a tierra podrían deducirse veraces elementos para la reconstrucción de su verdadera forma, pero esto no es así, en modo alguno. Porque una de las cosas más curiosas acerca de este leviatán es que su esqueleto procura escasas ideas acerca de su forma general. Del esqueleto de Jeremías Bentaham puede formarse la idea correcta de aquel vigoroso y viejo caballero utilitario, con las principales características de Jeremías. Sin embargo, nada de esta suerte podría inferirse de los huesos articulados del leviatán […]



Por todas estas razones, pues, y de cualquier manera que miréis el problema, necesitáis llegar a la conclusión que el gran leviatán es la única criatura en el mundo que debe permanecer hasta el final sin ser pintada. En verdad, una pintura podría acercarse algo más que otras, pero ninguna en absoluto podría contener un considerable grado de exactitud. Por tanto, no hay medio terrenal de expresar el aspecto de la ballena. Y el único tolerablemente viable es que os hagáis una idea de su viviente contorno es asistir a una pesquería de ballenas personalmente. Pero al hacerlo correríais grave riesgo de desaparecer, por lo tanto cual me parece que lo mejor sería que no insistierais demasiado en vuestra curiosidad relativa al leviatán.


Volveremos a navegar y navegar estas páginas...

6 comentarios:

  1. La novela Moby Dick tiene más de mitologica, más de simbolismo, que de naturalismo. Se basa más en Leviantan que en las verdaderas ballesnas.
    Sospecho que las representaciones tal vez no sean casuales, sino propagandistas, sobre lo bueno de cazar a estos seres extraños. Tal vez no serviría mostrar a las ballenas más similares a lo que son.
    Con ese detalle realista, la novela no habrá funcionado.

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    1. mmm Mirá que el capítulo siguiente, el 56, trata de los cuadros menos erróneos y pinturas verídicas de ballenas... y ahi si hay algunas que ya se acercaban a retratarla más acertadamente.

      Me gusta esa idea de que se basa más en el levitan que en la ballena. Buen síntesis de la cuestión

      Saludos!

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  2. excelente post... uno de los primeros libros de mi infancia (creo que no lo terminé de leer) y uno de los primeros también que le recomendé a mi hija para hacerlo...

    yo soy fan de los tiburones pero las ballenas son hermosas también... salu2...

    http://ceaa.blogspot.com.ar/2012/06/tiburones.html

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    1. Mirá vos, muy buen libro como para arrancar. Me parece que para los niños recomendaría solo la versión acotada que no tiene las digresiones técnicas.
      ¿lo releíste alguna vez?

      ahi paso a ver lo de los tiburones

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  3. que imaginación además para dibujar cuando no se sabía bien del animal no? era lógico y estos chinos son unos ladris porque dibujaban cualquier verdura ja...

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