lunes, 24 de marzo de 2014

El Viejo, Literatura Ilustrada (Un Tal Daneri)

El Viejo se expresaba a través de sus imágenes. Si bien era un gran lector, no contaba historias propias, necesitaba siempre un guionista. La historieta “Un Tal Daneri” de Alberto Breccia, es el primer laburo que hará junto al guionista Carlos Trillo, en forma esporádica desde el setenta y cuatro al setenta y siete. Dirán por ahí que el Viejo laburaba para él mismo, no para un mercado; y así, en estas empastadas texturas y sus trazos negros de gillette sobre gran manto blanco, intenta recuperar un poco de su infancia y adolescencia, ambientando la historia en los rincones más oscuros del barrio de Mataderos –en ningún momento en la historieta se nombra, está implícito-. Si bien era uruguayo (dirán, escéptico como todo uruguayo), pasó sus años mozos en el mentado barrio de Buenos Aires. Las influencias del Viejo eran el cine de Eisenstein, los expresionistas alemanes y tipos como Milton Caniff, Hal Foster o Will Eisner. Como se verá en las páginas de Un Tal Daneri, siempre intentaba construir algo dramático a pesar de que los personajes estuvieran hablando giladas.


La bruma invade la historieta. Y en el claroscuro de estas páginas brota la literatura. Páginas cubiertas por un clima de duelos de cuchilleros borgianos, de cortazarianos boxeadores en tristes peleas torpemente arregladas, de piringundines de mala muerte con vedettes venidas a menos que solo pudo describir Arlt, de esquinas marechalianas con pintadas de brocha gorda en descascaradas paredes; todo tan quedado en el tiempo como los tangos que suenan en un piano mientras se juega al billar. La primera reminiscencia a Borges se da en el título. Carlos Argentino Daneri no es otro que aquel rival ficticio del no menos ficticio Borges en el cuento “El Aleph”.
Son 8 historias cortas. También dirán por ahí que el número puesto en forma horizontal grafica la cinta de Moebius, el infinito, aquel infinito del Aleph. Aunque cada historia es autoconclusiva, se vuelve infinita al releerla. Se consiguen fácilmente por la web. La que más me gusta de estas historias es la primera, titulada “Cara marcada”. Ahí va…








En cuanto al guión de Trillo, es recurrente la sensación de cumplimiento de destinos. Del mismo modo que en Borges, la muerte es algo que sólo espera, hay un inexorable designio que cumplir. Con esta frase comienza una de las historias: “Hay un momento en que la noche agota su euforia y su melancolía. Y se dispone a morir”. No se sabe muy bien si Daneri es un detective a sueldo, un simple cumplidor de destinos o un justiciero por naturaleza. Es un personaje que podría ser nombrado en alguno de los primeros discos de La Renga, ser el capo de la barra de Nueva Chicago o tranzar al borde de un improvisado ring de box en alguna de las sociedades de fomento de ese oscuro barrio (salpicado de sangre y luna dirán) al que algunos consideran una República.
A Borges luego, Breccia lo incluirá como personaje en el también claroscuro Perramus (con guión de Sasturain), pero ya nos encargaremos de eso. 
Me tomo el 92 y vuelvo.

4 comentarios:

  1. Reconocí ese nombre. La historia tiene de tragedia griega. aquello que se hace para evitar el destino, es justamente aquello que desencadena la tragedia que se quería evitar.
    El estilo de Breccia es genial aunque yo prefiero el de Solano Lopez.
    Gracias por subir esto.

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    1. Más que interesante el enfoque que le das. Tiene mucho de mitológico y lo omití en la reseña (estos es lo que la vuelve infinita a pesar de tener nada más que 8 capítulos). Y como se ve es el que la lee el que le da vida y cierra la historia.
      Por ahora no me animo a hacer una comparación Breccia-Solano López...quizás más adelante.
      Saludos!

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  2. a mi me gusta lo expresivo del dibujo.... la imagen inicial me hace ilusionar que Mignola lo miró bastante para hacer su genial Hellboy...

    ser dibujante y tener estilo no es nada peor nada fácil... y ser bueno peor todavía... salu2...

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    1. El tipo pintaba con diferentes cosas, incluso llegó a manejar perfecto la hoja de la gillette. En un reportaje dice que se le ocurrió porque a veces entre dibujo y dibujo no tenía tiempo y se afeitaba en el estudio. Y fue de los primeros dibujantes de acá en incorporar el collage; se nota mucho en las texturas de los fondos. Capo total
      Saludos!

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