Tenía pensado bautizarlo "Centauro Posmoderno" para jugar con El Moderno Prometeo de Mary Shelley, pero se me iba para el lado global de las futuras tecnocracias y sus sociedades del cansancio.
Necesitaba bajarlo aquí (a Buenos Aires) y al ahora (año III de la revolución neo-neoliberal).
Azul es el disco que más me gusta de Los Piojos y recomiendo escucharlo de punta a punta ya que en términos de box cortazariano: no gana por knockout como lo hacía Tercer Arco, lo hace por puntos.
En el libro de Sergio Marchi se nos cuenta que la banda por el año menemista de 1997 pareció querer sabotear el éxito conseguido en el tercer disco. Desearon no repetir la fórmula e intentaron un cuarto disco sin hits. ¿Los tuvo? no fueron buscados a priori, eso dicen.
Con un amplio arco estilístico, el disco sorprende desde la entrada con un vals. Hay también afrobeats, hay coros de pibitos, jazz, rhythm & blues, boleritos, pseudo funkys, tenemos un tema con vuvuzela canchera de plástico, baladas, nostálgicos aires tangueros, rocandombe... hay un surtido de enormes letras y mucho detalle para aquel que profundice en las canciones.
"Comienzo a pensar en el nombre del disco -dice Ciro- y me doy cuenta que el primero es negro, el segundo rojo y el tercero amarillo. Viene el diseñador Hernán Bermúdez a trabajar con nosotros la parte gráfica y yo le tiro que el tema del disco viene alrededor del agua y él comienza a trabajar esa serie de cartas marinas geniales. Entonces hicimos reuniones para acumular ideas que tuviera que ver con el color azul y el que propuso la frase más linda fue Tavo (el guitarrista líder): Si azul es el misterio más profundo, azules son las almas".
En Azul, el piojo aparece con el ojo cortado. La banda se llama así por un tema de Fabiana Cantilo -de quien los músicos Piti, Micky y Dani habían sido plomos-, pero a Ciro le gustaba decir que era por este verso del truco para cantar "flor":
"Por el Río Paraná venía navegando un piojo
con un hachazo en el ojo y una FLOR en su ojal"
La presentación del disco fue en dos fechas en 1998 en el microestadio del Parque Sarmiento de Buenos Aires, lo que sirvió para confirmar la enorme convocatoria que venían teniendo y lo que decantaría en su primer disco en vivo que grabarían en el Estadio Obras y en Gesell, pero eso es otra historia...
Toda vez que alguien hace sonido chillón con sus calzados me sale decir "¡Las botas de Bob Esponja!". Es instantáneo.
Entonces, ¿por qué no resalté ese gran episodio en Lo Mejor de las Temporadas I y II ? La respuesta es fácil, pero dejo que la respondan ustedes debajo en el Libro de Quejas...
Don Cangrejo le da a Bob Esponja unas botas que su hija Perlita rechazó a cambio de no pagarle el sueldo. A cada paso que Bob da con sus nuevas botas hace un chirrido que exaspera a Calamardo primero, y luego a Don Cangrejo hasta volverlo loco. Tan loco que decide secuestrar las botas y esconderlas. El desenlace tiene un guiño a Corazón Delator de Edgar Allan Poe.
El truco que usábamos en basquetbol para no resbalarnos cuando íbamos de visitantes a canchas de parquet gastadas era pasarnos por las suelas gajos de limón o seven-up, consiguiendo una adherencia implacable pero también un molesto, hipnótico y siempre particular chillido para el rival.
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Y entre una y otra pavada que suelto por aquí, hoy cumplimos 16 años. Que se dice fácil.
Como en este sitio nos ocupamos de las cuestiones trascendentales de la vida he justificado que subieron las temporadas VIII (2011-2012) y IX (2012-2017) a una de las plataformas que garpo,mirándolas. Y en tren de aprovechar, ahora que mi pibita Celeste se engancha con esta serie animada la puedo compartir con ella.
(cosas que suelen decir los veteranos que se compran un juguete para sí mismo y exageran la simulación con un anuncio al vendedor del estilo "es para mi sobrinito")
Así que, luego de haber visto los 55 episodios -94 segmentos- puedo dar mi veredicto: la serie sufre una recaída. No sé exactamente si es un declive que viene de mucho antes (tengo pendientes de la temporada IV a la VII) o si es un bache profundo y puntual. Cuestión que resolveremos en una futura entrada.
El episodio de mayor producción y el más extraño de estas dos temporadas es el especial ¡La Navidad de Bob Esponja! realizado completamente en stop motion. Allí el objetivo de Plankton es conseguir la fórmula secreta de la Cangreburguer ofreciendo pastelitos navideños con burundanga adulterados con cretinomio, un elemento químico que convierte a la gente en agresiva. Bob Esponja intentará dar con el antídoto.
"Parece que el amor inocente de Bob Esponja por la Navidad
protegió su corazón de los efectos nocivos"
Menciones de honor:
* El Ojo Bueno de Plankton: para contrarrestar su falta de percepción de profundidad, Plankton prueba agregándose un ojo, sin embargo cambia de personalidad y se vuelve empático por usar ADN de Bob Esponja.
* Manchas Extremas: Por un error lingüístico Bob Esponja y Patricio se unen a un grupo de deportes extremos, demasiado extremo.
* De Parachoques a parachoques: La Sra. Puff intenta un método poco convencional para lograr que Bob Esponja apruebe su eterno examen de manejo.
*Bob Esponja, estás despedido: Episodio controversial e interesante. Don Cangrejo descubre que si echa del trabajo a Bob puede ahorrarse unos centavos. Bob intenta reinsertarse en otro laburo, de manera infructuosa. Para algunos críticos "derechosos" es un episodio muy "zurdo", para algunos activistas políticos se aprovecha el episodio para denostar a los pobres que utilizan los servicios sociales.
Mientras gran parte del mundo busca su norte siguiendo la Estrella Polar, en el hemisferio sur levantamos la vista y
encontramos otra guía, otro destino: la Cruz del Sur. Si bien es la constelación más chica de toda la bóveda celeste hay algo íntimo y precioso en reconocerla. Nuestro otoño (el que se acaba de escapar) es el mejor momento para observar a este barrilete cósmico, alto en el cielo.
Línea de cuatro: Ácrux, Mimosa, Gácux e Imai.
Estas luminosas estrellas principales que conforman la constelación de la Crux ayudan a localizar el punto cardinal sur
y, si se tiene entrenamiento y buena puntería, el polo austral en el cielo. Es una referencia silenciosa que acompañó a navegantes, viajeros y a los astrónomos aficionados que crecimos aprendiendo que el
sur tiene sus propios dibujos estelares y que esto implica aceptar que los mapas del mundo
fueron diseñados en otro lugar. Allá, no acá.
Apenas dos veces he cruzado (por ahora) la línea del Ecuador
hacia el norte y he podido observar, no sin asombro, las constelaciones tal como lo hacían los
griegos, los vikings, los árabes, los persas, los chinos, los gallegos. Todo muy diferente y patas pa'rriba de mis observaciones cotidianas y del ideaario austral.
Los pueblos originarios de estas tierras consideraban a la Crux como la representación
de la huella de un Ñandú, animal sagrado en sus creencias. Mientras que las dos
estrellas principales de Alfa Centauri –la constelación lindante- representan la
marca que habría dejado el repiqueteo de las boleadoras cazadoras. En algunos otros imaginarios aprovechan esa constelación vecina para terminar de dibujar el Ñandú y, hay que decirlo, queda mucho mejor que algunos dibujos que trazaron los griegos e incluso las constelaciones que, también por el sur, bautizó Nicolas-Louis Lacaille en el siglo XVIII cuando anduvo por Sudáfrica (¡dale, rajá franchute! ¿¡a esas tres estrellas les tengo que llamar la Bomba Neumática!?)
Alrededor del asterismo de la Cruz me encanta observar con mi telescopio amateur el
espectacular cúmulo abierto El Joyero, por su cantidad de estrellas y colores
contrastados. Esas estrellas son mi lujo.
El
primer europeo en observar a simple vista a la nebulosa Saco de Carbón (que también anda por la zona de la Cruz)y en dejar registro de ello, fue mi polémico tatara
tatara tatarabuelo Vicente Yáñez Pinzón. ¡Salute, viejo!
La Cruz funciona como un símbolo de identidad cultural del hemisferio sur, aparece en
movimientos regionales sudamericanos como el logo del Mercosur, y en muchas
banderas como símbolo anticolonial: Australia, Nueva Zelanda, Samoa, Papua
Nueva Guinea, Brasil, o estados y provincias como Tierra del Fuego.
A partir de ahora seguiremos el desarrollo futbolístico del Cruz del Sur de Bariloche en las ligas regionales, a partir de ahora todos somos cruzados.
Inspirado en el viaje por toda la costa de la República Oriental del Uruguay, desde Colonia hasta el Chuy, con la vuelta hacia el oeste cortando por el centro hacia Paysandú.
Óleo sobre tela, 90 x 60 cm.
Con algunas idas y vueltas por confusa logística, 2.100 km.
[09:26, 6/5/2026] : Frodo amigazo estoy helado hay una muy muy muy muy mala muy mala noticia muy muy muy turbia, no muy clara de que habría fallecido el Indio Solari. Estoy helado.
[09:29, 6/5/2026] : Te abrazo fuerte Frodo
[09:29, 6/5/2026] : La concha de Dios. Nuestro Gardel
[09:31, 6/5/2026] : Tengo una tristeza. Es todo: los amigos, la infancia, el barrio, la familia, los viajes, las tardes.
[09:32, 6/5/2026] : Lamento este día triste Frodito, abrazo.
[09:33, 6/5/2026] : Qué desolación amigo. Qué se sabe? Se hace algo?
[09:33, 6/5/2026] : Se me rompe el corazón.
[09:33, 6/5/2026] : Frodo lo lamento. Se lo que sentías por él.
[09:33, 6/5/2026] : Se murió el Indio!? LPM
[09:39, 6/5/2026] : Cuanta tristeza. Que falta que hace en estos tiempos horribles
[09:40, 6/5/2026] : No VA a morir nunca
[09:41, 6/5/2026] : Siento que hoy despido a mi juventud.
[09:48, 6/5/2026] : Lo que va ser el velatorio.
Una despedida de ¿siete, ocho, nueve? kilómetros de fila
que irónicamente llegó hasta el lugar donde no quisieron organizarlo.
De entre los miles de testimonios audiovisuales que podría recoger, me quedo con este: ESTE, el de Ramón, albañil de Chingolo.
Basándonos en las páginas del libro de Sergio Marchi continuamos discografía de Los Piojos adelante.
Para 1996 si bien musicalmente no existía problema alguno llegó el momento de pensar en la tapa del tercer disco y el guitarrista Piti, que estaba en pareja con una pintora, recomendó al artista Diego Perrotta. Era un pintor que estaba en las primeras etapas de su carrera -luego ganaría muchos premios- y llegó con una propuesta que nunca terminó de cerrar. Era una especie de ser malévolo con una extraña corona cuyos brazos que parecían piernas simulaban un arco.
Dentro del arte del disco había un par de detalles simpáticos aprovechando la polisemia de significados para “arco”, como fotos de los integrantes haciendo de figuritas de fútbol -aprovechando el sentido del disco y que la banda es muy futbolera- o la foto del bajista Micky de niño duplicado y empuñando arco y flecha.
Pero el que se llevó todos los premios populares fue la modificación en el piojo. En este disco, por sugerencia del manager Pocho Rocca, el piojo abre la boca. El autor del diseño fue nuevamente Palomo Squillari y como diseño de logotipo es una versión mejorada del anterior. Acompañando al disco, pegó un salto de calidad.
El Piojo refleja así distintas etapas: en un principio estaba triste, luego decidió dar batalla con espada. El de Tercer Arco abre la boca porque comienza a vivir, a reír, a comer de la música. Este disco fue la explosión de Los Piojos. Era un piojo visionario, sin lugar a dudas.