Toda vez que alguien hace sonido chillón con sus calzados me sale decir "¡Las botas de Bob Esponja!". Es instantáneo.
Entonces, ¿por qué no resalté ese gran episodio en Lo Mejor de las Temporadas I y II ? La respuesta es fácil, pero dejo que la respondan ustedes debajo en el Libro de Quejas...
Don Cangrejo le da a Bob Esponja unas botas que su hija Perlita rechazó a cambio de no pagarle el sueldo. A cada paso que Bob da con sus nuevas botas hace un chirrido que exaspera a Calamardo primero, y luego a Don Cangrejo hasta volverlo loco. Tan loco que decide secuestrar las botas y esconderlas. El desenlace tiene un guiño a Corazón Delator de Edgar Allan Poe.
El truco que usábamos en basquetbol para no resbalarnos cuando íbamos de visitantes a canchas de parquet gastadas era pasarnos por las suelas gajos de limón o seven-up, consiguiendo una adherencia implacable pero también un molesto, hipnótico y siempre particular chillido para el rival.
------------------
Y entre una y otra pavada que suelto por aquí, hoy cumplimos 16 años. Que se dice fácil.












































